- El metal precioso se mantuvo cerca de los US$4.850 por onza tras nuevas señales de diálogo entre Estados Unidos e Irán.
El precio del oro volvió a instalarse en el centro de la atención de los mercados internacionales luego de mantenerse cerca de los US$4.850 por onza, en un contexto marcado por señales de una posible reanudación de conversaciones entre Estados Unidos e Irán. El movimiento alivió parte de la tensión geopolítica que había elevado la preocupación por un shock energético y por sus eventuales efectos sobre la inflación global.
De acuerdo con el reporte internacional, el metal avanzó tras una sesión previa en la que ya había acumulado un alza superior al 2%, apoyado por versiones sobre una nueva ronda de contactos entre Washington y Teherán en los próximos días. Esa expectativa moderó parcialmente la presión sobre los precios de la energía, un factor que había golpeado el comportamiento de varios activos financieros desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
La reacción del mercado también se sintió en otros indicadores. El petróleo mostró mayor estabilidad, las acciones en Estados Unidos repuntaron y el dólar registró una leve baja, elementos que suelen favorecer al oro, ya que el metal se transa en moneda estadounidense y tiende a ganar atractivo cuando el billete verde pierde fuerza relativa.
Aunque el alivio diplomático redujo parte del impulso por refugio, el escenario todavía está lejos de normalizarse. La zona del estrecho de Ormuz sigue bajo alta tensión, en medio de una disputa estratégica que mantiene en alerta a los mercados energéticos. A ello se suma el daño reportado en infraestructura clave del Golfo, lo que refuerza la percepción de que, incluso si hubiera una desescalada militar, la interrupción en los suministros podría prolongarse.
En este marco, el oro conserva un papel relevante como activo defensivo. El mercado también sigue atento a la trayectoria de la inflación y a las decisiones de los bancos centrales. Tasas de interés más altas suelen restar atractivo al bullion, que no genera rendimiento, pero la persistencia del riesgo geopolítico y de las tensiones comerciales sigue dando soporte a su cotización.
Para la industria minera y para los países productores, este comportamiento del oro resulta especialmente relevante. Un valor elevado del metal mejora perspectivas de ingresos, inversiones y evaluación de proyectos, además de reforzar el interés de inversionistas por activos vinculados a metales preciosos. En economías mineras como la chilena, el seguimiento de estos movimientos internacionales es clave para entender la sensibilidad del sector frente a conflictos externos, cambios en la demanda por refugio y ajustes en el mercado cambiario.
Al cierre de la jornada reportada, el oro al contado subía 0,1% hasta los US$4.846,70 por onza. La plata también registraba un avance, mientras que el platino y el paladio mostraban ganancias. Así, el mercado de metales preciosos volvió a confirmar que, aun con señales de distensión, la incertidumbre global continúa siendo uno de los principales motores de valorización.
