- La minera intervino ROM 2 durante abril, con menor producción temporal y foco en seguridad, continuidad y activos críticos.
Lomas Bayas ejecutó durante abril una de las intervenciones operacionales más relevantes de su historia reciente, tras detener una parte sustancial de su producción para intervenir de manera integral el sector ROM 2, en la Región de Antofagasta. La decisión implicó una baja temporal en el volumen mensual de cátodos de cobre, pero respondió a un objetivo estratégico: asegurar condiciones operacionales más seguras, confiables y sostenidas para los próximos años.
La compañía, perteneciente a Glencore, informó que en un mes promedio produce cerca de 6.000 toneladas de cátodos de cobre, mientras que abril cerró con 2.400 toneladas. La diferencia no fue atribuida a una falla operacional, sino a una planificación deliberada para abordar activos críticos cuya mantención resulta inviable bajo condiciones normales de operación continua.
La intervención consideró trabajos en la planta de Extracción por Solventes, Electroobtención, el área de Lixiviación y sistemas eléctricos, mecánicos y de contención. Entre los hitos principales estuvo la reparación simultánea de las tres piscinas principales del circuito ROM 2: PLS, PT1 y PT2, completada el 30 de abril tras 30 días de trabajo.
El alcance técnico de la operación resulta especialmente relevante para la continuidad productiva de Lomas Bayas. Las piscinas ROM cumplen un rol central en la conducción y control de soluciones dentro del proceso, por lo que su integridad incide directamente en la seguridad de las personas, la estabilidad operacional y el resguardo ambiental. En este tipo de infraestructura, postergar mantenciones puede incrementar riesgos y afectar la previsibilidad de la operación minera.
De acuerdo con los antecedentes entregados por la empresa, la intervención demandó una coordinación transversal entre las áreas de Procesos, Mantenimiento y Servicios Integrados para la Operación. La planificación comenzó con más de doce meses de anticipación e involucró a cerca de mil personas en terreno, lo que refleja el nivel de complejidad técnica y logística del proceso.
El plan forma parte del programa de Integridad de Infraestructura Crítica de Lomas Bayas, que contempla una inversión cercana a los US$20 millones para recuperar 14 piscinas operacionales entre 2024 y 2027. La hoja de ruta considera una piscina reparada en 2024, cinco en 2025 y tres durante 2026, configurando el mayor esfuerzo de integridad de activos desarrollado en los 28 años de historia de la compañía.
La intervención también incluyó una mantención profunda en planta SX-EW, proceso que, según la compañía, no se realizaba con ese nivel de profundidad en más de veinte años de operación. Este punto refuerza la lectura estratégica de la decisión: asumir una menor producción de corto plazo para fortalecer la continuidad productiva de mediano y largo plazo.
En una industria donde la disponibilidad operacional, la seguridad y la confiabilidad de activos son factores decisivos para la competitividad, el caso de Lomas Bayas muestra una señal relevante desde Antofagasta. La empresa optó por priorizar infraestructura crítica, control de riesgos y planificación operacional antes que sostener indicadores mensuales sin resolver brechas estructurales.
La intervención de ROM 2 deja instalada una condición clave para el futuro de la operación: una base productiva más robusta, con activos recuperados y equipos alineados en torno a una operación segura, confiable y sostenida.
