• División Gabriela Mistral alcanza 27% de participación femenina y lidera inclusión en Codelco.

La División Gabriela Mistral de Codelco, ubicada en Sierra Gorda, se posiciona como la operación con mayor participación femenina dentro de la estatal, alcanzando un 27% de mujeres en su dotación, consolidándose como referente en inclusión en la minería chilena y alineándose con la meta corporativa de llegar a un 35% al 2027.

El avance de la División Gabriela Mistral (DGM) refleja una transformación estructural en la industria minera, históricamente dominada por hombres. Con un 27% de participación femenina —el porcentaje más alto dentro de Codelco— la operación se consolida como un caso emblemático de integración laboral y diversidad en el sector.

Ubicada en la Región de Antofagasta, esta división ha construido su liderazgo en inclusión desde etapas tempranas. Ya en 2008 fue pionera en la incorporación de mujeres en faena, alcanzando un 20% en 2010, cifra que en su momento marcó un precedente a nivel nacional.

Actualmente, la participación femenina se distribuye de manera transversal en toda la operación. Un 33% de los cargos profesionales son ocupados por mujeres, mientras que un 29% corresponde a roles directivos y un 20% a funciones operativas, lo que evidencia una inserción integral en la cadena de valor minera.

A esto se suma un componente generacional relevante: el 50% de las trabajadoras tiene menos de 35 años, lo que anticipa un recambio estructural en la composición laboral de la industria.

Desde la perspectiva estratégica, Codelco ha vinculado directamente la diversidad con el desempeño operacional. La implementación del modelo Crisol —herramienta corporativa orientada a promover inclusión— ha permitido incorporar esta visión en todos los niveles de gestión, fortaleciendo indicadores como seguridad, gestión de riesgos y productividad.

El liderazgo femenino también ha sido impulsado desde la alta dirección. La gerenta general de la División, Claudia Cabrera, representa un hito dentro de la industria, consolidando un cambio cultural que impacta directamente en la atracción y retención de talento en el sector minero.

Para el norte de Chile —particularmente Antofagasta y Tarapacá— este tipo de avances tiene implicancias directas. La incorporación de mujeres en minería no solo responde a criterios de equidad, sino que también fortalece la competitividad del sector, en un contexto donde la industria enfrenta desafíos crecientes en productividad, sostenibilidad y disponibilidad de capital humano calificado.

En esa línea, la experiencia de DGM se proyecta como un modelo replicable para otras operaciones, consolidando la inclusión como un factor clave para el desarrollo de la minería del futuro.

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