- Por: Dr. Manuel Viera Flores. Presidente de la Cámara Minera de Chile
“El siglo XXI será el siglo del cobre sudamericano. La pregunta es si seremos los protagonistas o los espectadores.”
Chile recién inició un nuevo ciclo con el gobierno del Presidente Kast el 11 de marzo. En apenas semanas, el Ejecutivo envió señales fuertes al sector: nombró a Daniel Mas como biministro de Economía y Minería, priorizó proyectos mineros por más de US$ 62 millones para destrabarlos del Sistema de Evaluación Ambiental, y anunció que acelerará la tramitación de una cartera histórica de más de US$ 105.000 millones.
Cinco son las medidas clave en marcha: la primera es la priorización de proyectos en el SEIA. El Ejecutivo identificó proyectos prioritarios, comenzando por Minera Tres Valles y Distrito Pleito Fase 3 por US$ 62 millones. Es una señal, pero modesta. Necesitamos lo mismo para los grandes proyectos estructurales: Nueva Centinela, Rajo Inca Fase 2, RT Fase II, Expansión El Abra por US$ 7.511 millones. Sobre todo, búsqueda de nuevos proyectos que permitan aumentar la producción y con ello mejorar las campanas de exploración que aún es modesta solo un 6 % en inversión a nivel mundial.
Le sigue la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (Ley MAS), que se está implementando para reducir el cuello de botella de la permisología.; la tercera medida es la invariabilidad tributaria en evaluación. El biministro Mas anunció que está evaluando un mecanismo de invariabilidad tributaria. Esto es fundamental. Sin estabilidad fiscal 20-30 años, no competimos con el RIGI argentino, Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que ofrece 30 años estándar y 40 para proyectos estratégicos; la cuarta es la reforma al amparo minero. Para evitar la especulación con concesiones. La Cámara Minera de Chile apoya esto; y la quinta medida es el ingreso de US$ 17.000 millones en proyectos a tramitación. Solo en las primeras semanas del nuevo gobierno ingresaron proyectos por US$ 17.000 millones al SEIA. Los inversionistas están recuperando confianza, pero aún falta muchísimo para desatar la cartera completa.
Sin embargo, aún falta por hacer y espero que algunos tópicos se puedan implementar en paralelo a las anteriores. La cartera de Cochilco 2024-2033 llegó a US$ 104.549 millones, un récord histórico. Pero el 81% es “brownfield” y solo 19% es “greenfield”. Eso significa que estamos manteniendo producción, no creciendo. La medida más importante que falta es un plan nacional de exploración: sin exploración no hay minería futura. La decisión de hacer un plan exploración geológica a nivel país es ahora para tener resultados recién en 20 años más.
Chile va en la dirección correcta, pero con la velocidad equivocada. Mientras Argentina aprobó 12 proyectos, a través del RIGI, en 18 meses con US$ 26.000 millones, nosotros priorizamos proyectos por 62 millones. La escala de la urgencia no coincide con la escala de la respuesta.
El mundo enfrenta un déficit estructural de cobre de 6 a 7 millones de toneladas anuales al 2035 según Wood Mackenzie. La Cámara Minera de Chile proyecta el cobre en US$ 5,05 por libra en 2026 y Bank of America en US$ 6,12 para 2027. El que no tenga proyectos en construcción al 2028 no capturará los precios altos del ciclo. Chile tiene que moverse ahora.
Seamos honestos: Chile perdió una década. Entre 2014 y 2024 nuestra producción de cobre se estancó alrededor de 5,4 millones de toneladas anuales. En el mismo periodo, las leyes de mineral cayeron de 1% a 0,6%. Otros países crecieron, nosotros nos quedamos quietos. Falta de políticas públicas coherentes con seducir a inversionistas tipo junior a explorar nuestro territorio a fin de encontrar yacimientos de clase mundial.
Además, el modelo de litio mantuvo al Estado como actor central con la Corfo, pero sin una política clara. El acuerdo Codelco-SQM se aprobó, pero con auditoría simultánea de la Contraloría. Mientras Chile debatía, Argentina captó inversiones por miles de millones de dólares en el Triángulo del Litio. Hoy Argentina superará en producción de litio en los próximos 5 a 8 años por tener una política de fomento a la inversión inteligente y reglas claras.
A lo anterior se suman los sobrecostos o CAPEX históricos en proyectos estructurales. Pero a mi juicio también hubo luces que paso a explicar. No todo fue negativo. En 2024 Chile consolidó el Royalty Minero que ordena la tributación del sector. La Estrategia Nacional del Litio avanzó en alianzas público-privadas. La fusión Anglo American-Teck por US$ 53.000 millones, anunciada en 2025, puede integrar Collahuasi y Quebrada Blanca sumando 175.000 toneladas anuales de producción y convertirse en una de las mayores operaciones cupríferas del mundo. Y la cartera de inversión subió a US$ 104.549 millones, el nivel más alto en 10 años. Pero debemos apretar el acelerador, pues quedamos rezagados respecto al mundo.
DESARROLLO DE LA MINERÍA Y LAS MEDIDAS EN ARGENTINA
Milei hizo en 18 meses lo que en Chile no hemos logrado en 10 años. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI, es un instrumento de política pública notable y Chile tiene que tomarlo como referencia. Es la primera vez en décadas que un país sudamericano ofrece un marco fiscal verdaderamente competitivo a nivel global. Vean el resultado: muy rápido llegaron inversionistas de la talla de RTZ, BHP, Lundin, First Quantum, etc. con grandes montos de inversión, así de claro.
El RIGI ofrece invariabilidad tributaria por 30 años estándar y 40 años para proyectos estratégicos como Vicuña. Esto es lo que los inversionistas de minería necesitan: certeza de largo plazo que coincide con los horizontes de los proyectos mineros; permite la repatriación de utilidades sin cepo cambiario. Para BHP, Lundin, First Quantum, Rio Tinto esto era una barrera histórica de Argentina. Hoy ya no lo es.
Escala masiva de captación. En 18 meses el RIGI captó US$ 33.876 millones en proyectos aplicados, de los cuales 73% es minería de cobre. Son 12 proyectos ya aprobados y 11 en trámite. Chile no logró este volumen de inversión nueva en la última década.
La joya de la corona de BHP y Lundin Mining, Vicuña con US$ 18.000 millones bajo la categoría especial PEELP (Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo), con beneficios de 40 años. Es potencialmente una de las 5 minas de cobre más grandes del mundo. Eso lo gana Milei para Argentina, no Chile.
Simplicidad y velocidad. El RIGI tiene un plazo de aprobación de 45 días por parte del Comité Evaluador. En Chile un proyecto esperaba meses solo por una Resolución de Calificación Ambiental. La velocidad es una ventaja competitiva enorme.
Chile no se puede quedar dormido: Debe competir por atraer inversiones. El boom de Chile ya pasó, ahora hay que buscar una estrategia distinta con las ventajas que ofrece el país, por ejemplo, aumentar la capacidad de fundición y refino.
Lo que Chile debe reconocer, a mi juicio, con el debido respeto a la soberanía argentina, el RIGI es una lección de política pública pro-inversión. No significa copiarlo idéntico, pero sí aprender sus principios: estabilidad fiscal a largo plazo, simplicidad normativa, libre disponibilidad de divisas, trato preferencial a proyectos estratégicos, y —fundamental— compromiso del Estado de no cambiar las reglas.
Sin embargo, el RIGI tiene también sus riesgos: captura demasiada inversión en pocos proyectos, puede generar asimetrías entre provincias, y la continuidad más allá del gobierno actual sigue siendo una pregunta abierta. El plazo de adhesión vence en julio de 2026 con posibilidad de prórroga. Pero estos son detalles: la lección estratégica es clara.
Milei entendió algo que Chile olvidó: el capital es cobarde y va donde hay certeza. El RIGI no es un regalo a las mineras, es una estrategia de Estado para capturar inversión global. Chile necesita urgentemente su propio RIGI, adaptado a nuestra institucionalidad, pero con la misma ambición, pensar en grande nuevamente.
Argentina es hoy la gran potencia emergente del litio global. Tiene el 30% del Triángulo del Litio sudamericano, salmueras de concentración superior a 800 mg/L —como Hombre Muerto West con 883 mg/L— y tecnología DLE en plena implementación. El proyecto Rincón de Rio Tinto con US$ 2.724 millones es referente global. Y Salta sola tiene 35 proyectos de litio en distintas fases.
La ventaja de Argentina en litio no es solo la geología: es que tiene un marco regulatorio mucho más ágil que el chileno. En Chile el litio no es concesible, requiere Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL) con la Corfo, con aprobaciones engorrosas. En Argentina es concesible como cualquier otro mineral. Eso acelera enormemente los proyectos. Si no se libera el Litio derogando los artículos 7,8 y 9 Chile dejará de ser un país atractivo para invertir en Litio.
Paradoja: Argentina tiene los proyectos greenfield de cobre más prometedores del mundo, pero no produce cobre hoy. Vicuña (Josemaría + Filo del Sol) con 13 Mt de cobre contenido en recursos, más 25 Mt inferidos, es calificado por Lundin Mining como el mayor descubrimiento greenfield de cobre en los últimos 30 años. El Pachón es uno de los mayores yacimientos no desarrollados del planeta. Los Azules podría ser el mayor proyecto de cobre de Sudamérica según algunas estimaciones. Pero “tener” no es “producir”. La primera producción de cobre argentina será Josemaría hacia 2030. Entre 2030 y 2035 Argentina puede alcanzar entre 1 y 2 millones de toneladas anuales. Eso la pondría como 4° o 5° productor mundial, aún lejos de los 5,4 millones de Chile
Chile no perdió el liderazgo minero. Lo que perdió fue la velocidad. Si recuperamos la velocidad con un RIGI a la chilena, ventanilla única de permisos y un plan nacional de exploración, volvemos a ser la potencia minera del siglo XXI. La minería chilena siempre ha sido ganadora, pero esta vez no podemos ganar con los reflejos del siglo XX.
Chile tiene dos caminos: defender lo que tiene y perder gradualmente terreno, o atacar con una agenda ambiciosa y recuperar liderazgo. La primera opción es tentadora, pero es una derrota en cámara lenta. La segunda requiere voluntad política y sentido de urgencia. Mi mensaje a las autoridades es claro: ¡Elijamos el camino de la ambición!
“En minería no hay atajos. El éxito se construye con ingeniería madura, licencia social verdadera y reglas claras.”
