• Chilean Cobalt avanza en perforación, ingeniería y permisos para su primera planta modular de tierras raras en el sur de Chile.

Chilean Cobalt Corp. informó nuevos avances en el proyecto NeoRe Rare Earth, iniciativa de tierras raras ubicada en el sur de Chile que busca pasar desde una etapa de exploración distrital hacia un modelo de desarrollo modular, con foco en definición de recursos, ingeniería de procesos y preparación regulatoria. La compañía, a través del operador NeoRe SpA, proyecta la primera producción durante el primer semestre de 2027, sujeta al avance de los permisos, construcción, financiamiento y estudios técnicos pendientes.

El hito central es la primera Planta de Extracción Modular, denominada MEP-1, que ya completó su ingeniería conceptual. Según la información entregada por la empresa, esta configuración busca permitir un desarrollo por etapas y escalable dentro del distrito, con estudios técnicos en curso sobre topografía, hidrología, hidrogeología y geotecnia. La compañía también inició conversaciones con proveedores para equipos clave de procesamiento y ya cuenta con estimaciones preliminares de costos operacionales a nivel conceptual.

En paralelo, las perforaciones continúan en Target 7 y en la propiedad Las Corrientes, área recientemente incorporada como zona clave para el desarrollo de MEP-1. En Target 7, los trabajos confirmaron continuidad de mineralización de tierras raras dentro del horizonte asociado a la planta modular, con intersecciones de hasta 322 ppm TREO. A la fecha informada por la compañía, se han perforado cerca de 622 metros en 90 sondajes durante el año.

El avance del proyecto también incluye una dimensión tecnológica. NeoRe inició el proceso de patentamiento de una tecnología propia para procesamiento de tierras raras, orientada al beneficio de arcillas iónicas. Este punto es relevante porque las tierras raras no solo dependen del descubrimiento geológico, sino también de la capacidad de separar, concentrar y procesar minerales de manera competitiva, con trazabilidad ambiental y cumplimiento regulatorio.

En materia de permisos, la empresa informó la adjudicación de un estudio ambiental de prefactibilidad y una consulta de pertinencia, además de la aprobación de un marco de trabajo para respaldar la presentación del permiso de explotación ante Sernageomin. Estos pasos buscan ordenar la ruta regulatoria de MEP-1 bajo exigencias chilenas y estándares ESG internacionales.

La cartera territorial del proyecto se concentra en las regiones del Biobío y Ñuble. El portafolio fue refinado en un esquema que considera seis pertenencias mineras confirmadas, equivalentes a cerca de 1.800 hectáreas; 12 pertenencias que requieren trabajo adicional, por unas 3.600 hectáreas; 42 pertenencias destinadas a exploración de corto plazo, por aproximadamente 12.500 hectáreas; y seis pertenencias descartadas, equivalentes a unas 1.800 hectáreas.

El proyecto NeoRe adquiere relevancia en un contexto global marcado por la demanda de minerales críticos para tecnologías avanzadas, defensa, electrificación, inteligencia artificial, energías limpias y cadenas industriales estratégicas. La compañía ha puesto especial énfasis en las tierras raras pesadas, segmento considerado sensible para las cadenas de suministro de Estados Unidos y países aliados.

Duncan T. Blount, presidente y CEO de Chilean Cobalt, señaló que NeoRe está transitando hacia un programa de desarrollo claramente definido, con avances en ingeniería, perforación y permisos. El ejecutivo sostuvo que el foco en tierras raras pesadas posiciona al proyecto dentro de cadenas emergentes de suministro vinculadas a defensa y tecnologías avanzadas.

Arturo Albornoz, CEO de NeoRe, afirmó que la integración de perforación, ingeniería y permisos está permitiendo construir una ruta clara hacia el desarrollo. Según el ejecutivo, el enfoque modular y el desarrollo tecnológico diferencian al proyecto dentro de la cadena global de tierras raras y respaldan el objetivo de alcanzar primera producción en 2027.

Para Chile, el avance de NeoRe abre una conversación estratégica sobre diversificación minera. A diferencia del cobre, el litio o el oro, las tierras raras siguen siendo una frontera incipiente dentro de la matriz extractiva nacional. Su desarrollo plantea oportunidades en exploración, procesamiento, innovación tecnológica, encadenamientos productivos y posicionamiento internacional, pero también exige una lectura rigurosa sobre permisos, gestión territorial, estándares ambientales y relación temprana con comunidades.

En el caso del sur de Chile, el componente territorial adquiere especial importancia. Biobío y Ñuble no forman parte del imaginario minero tradicional del norte grande, pero proyectos como NeoRe muestran que la discusión sobre minerales críticos puede extenderse hacia nuevas zonas del país. Esa expansión requiere información técnica clara, trazabilidad institucional y una evaluación precisa sobre impactos, empleo, infraestructura, agua, logística y gobernanza local.

El avance de MEP-1 no equivale todavía a una operación en producción. La propia compañía condiciona su meta de 2027 al cumplimiento de hitos técnicos, regulatorios, constructivos y financieros. Sin embargo, el proyecto ya marca una señal relevante: Chilean Cobalt y NeoRe buscan instalar una plataforma integrada de tierras raras pesadas en Chile, con una estrategia que combina exploración, ingeniería modular, permisos, tecnología propia y potencial conexión con mercados internacionales de minerales críticos.

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