- Gold Fields informó un aumento relevante en sus costos operacionales durante el primer trimestre de 2026, en medio de la volatilidad global generada por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el encarecimiento de insumos críticos para la minería del oro.
La minera sudafricana Gold Fields, con operaciones en mercados mineros como Sudáfrica, Ghana, Australia, Chile y Perú, reportó que sus costos totales de sostenimiento alcanzaron los US$1.829 por onza durante los tres meses terminados el 31 de marzo de 2026, lo que representa un alza interanual de 13%. En tanto, los costos totales llegaron a US$2.046 por onza, con un incremento de 10% frente al mismo período del año anterior.
El aumento responde a una combinación de factores externos que han tensionado la estructura de costos de la industria minera global. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, Gold Fields informó aumentos significativos en materias primas e insumos estratégicos para sus operaciones, especialmente diésel, explosivos, cianuro, gas natural licuado y transporte.
De acuerdo con la compañía, el precio del diésel ha subido entre 30% y 70%, mientras que los explosivos y el cianuro registran incrementos cercanos al 10% cada uno. A ello se suma un alza de 30% en el gas natural licuado y un aumento de 40% en los costos de transporte, factores que impactan directamente en faenas remotas y operaciones intensivas en energía, logística y movimiento de material.
Gold Fields estimó que, bajo un escenario de petróleo en torno a US$100 por barril, el impacto adicional en sus costos podría ubicarse entre US$40 y US$50 por onza a nivel de cartera. La compañía advirtió que, si los precios continúan al alza, se generaría una presión significativa sobre su capacidad de mantener los costos dentro del rango previsto para 2026.
Pese a este escenario, la empresa mantuvo su guía anual. Para 2026, Gold Fields proyecta una producción equivalente atribuible de oro entre 2,4 y 2,6 millones de onzas. Asimismo, espera que los costos totales de sostenimiento se ubiquen entre US$1.800 y US$2.000 por onza, mientras que los costos totales se situarían entre US$2.075 y US$2.300 por onza.
La presión inflacionaria sobre los insumos ocurre en un contexto donde la minería del oro enfrenta una doble tensión: por un lado, el metal mantiene relevancia como activo de refugio ante la incertidumbre geopolítica; por otro, las empresas productoras deben absorber mayores costos energéticos, logísticos y operacionales. Esta combinación puede estrechar márgenes, afectar decisiones de inversión y obligar a revisar planes de eficiencia en activos de alto consumo energético.
Para enfrentar este escenario, Gold Fields informó que su administración puso en marcha iniciativas de optimización de activos y reducción de costos, incluyendo estrategias de abastecimiento, mejoras en productividad y medidas orientadas a fortalecer la eficiencia operacional. La empresa también destacó avances en la integración de capacidades de cadena de suministro, estandarización de sistemas y procesos, además de optimizaciones específicas para elevar productividad.
En materia financiera, la minera reportó una disminución interanual de 34% en su deuda neta, hasta US$1.304 millones, apoyada por una sólida generación de flujo de caja, mayores volúmenes de venta y mejores precios del oro. Sin embargo, la volatilidad de los mercados también limitó las recompras de acciones asociadas al programa de US$100 millones anunciado por la compañía en febrero.
El desempeño operacional del primer trimestre mostró una producción equivalente atribuible de 633 mil onzas de oro, cifra inferior a las 681 mil onzas registradas en el cuarto trimestre de 2025, aunque superior frente al mismo período del año anterior. La empresa también reconoció desafíos de disponibilidad de mano de obra y estabilidad de dotación en sus operaciones de Australia, con efectos sobre productividad.
El CEO de Gold Fields, Mike Fraser, sostuvo que la compañía mantiene su convicción de avanzar hacia una minería sin víctimas mortales ni lesiones graves, destacando que durante el primer trimestre de 2026 no se registraron fatalidades ni lesiones graves. La empresa continuará implementando nuevos estándares de seguridad, gestión de riesgos y salud ocupacional, junto con programas de liderazgo visible para mandos medios y supervisores de primera línea.
Otro punto relevante del trimestre fue el avance hacia arbitraje en las disputas con Engineers and Planners, contratista minero vinculado a reclamaciones históricas relacionadas con los contratos de Tarkwa y Damang. Gold Fields indicó que busca resolver el proceso de manera ordenada, manteniendo la estabilidad operacional en Tarkwa.
El caso de Gold Fields refleja una señal más amplia para la minería global: la volatilidad geopolítica no solo afecta precios de minerales y acciones bursátiles, sino también el costo directo de producir. Para Chile País Minero, este tipo de reportes permite observar cómo la energía, la logística y los insumos críticos se han convertido en variables decisivas para la competitividad de las operaciones mineras en un escenario internacional de alta incertidumbre.
