• El cobre alcanzó un récord histórico sobre US$12.000 por tonelada, impulsado por riesgos arancelarios, estrechez de oferta y demanda estructural.

El precio del cobre alcanzó esta semana un máximo histórico superior a los US$12.000 por tonelada, marcando un nuevo hito para el mercado de los metales industriales y reforzando el carácter estratégico del mineral en la economía global. La cotización, registrada en la London Metal Exchange (LME), responde a una combinación de factores que incluyen tensiones comerciales, disrupciones en la oferta minera y una demanda estructural sostenida vinculada a la transición energética.

De acuerdo con un análisis de Mining.com, el repunte se explica en gran medida por la anticipación del mercado ante eventuales medidas arancelarias en Estados Unidos, lo que ha incentivado compras adelantadas y acumulación de inventarios. Este fenómeno ha reducido aún más la disponibilidad de cobre refinado en un contexto donde los stocks globales ya se encontraban en niveles históricamente ajustados.

A ello se suma un escenario de restricciones persistentes en la oferta, derivadas de menores leyes de mineral, retrasos en proyectos estructurales, eventos operacionales y una limitada entrada de nueva capacidad productiva a nivel mundial. Analistas internacionales coinciden en que el mercado del cobre enfrenta un déficit de carácter estructural, más que coyuntural, lo que eleva la volatilidad y sostiene precios elevados en el mediano plazo.

En paralelo, la demanda continúa mostrando fundamentos sólidos. La electrificación de la economía, el despliegue de energías renovables, la expansión de redes eléctricas, el crecimiento de los vehículos eléctricos y la infraestructura asociada a centros de datos y tecnologías digitales mantienen al cobre como insumo crítico para la transición energética global. Incluso con señales mixtas desde China, principal consumidor mundial, la expectativa de largo plazo sigue siendo alcista.

Para Chile, principal productor de cobre del mundo, este escenario abre oportunidades y desafíos. Precios elevados fortalecen los ingresos por exportaciones y los recursos fiscales, pero también tensionan la necesidad de acelerar inversiones, destrabar permisos y asegurar continuidad operacional en un contexto de mayores exigencias ambientales, sociales y regulatorias. La capacidad del país para responder con nuevos proyectos y expansiones será clave para capitalizar este ciclo de precios.

Especialistas advierten que, si bien el nivel alcanzado podría inducir correcciones técnicas en el corto plazo, la tendencia estructural del cobre se mantiene firme, con un mercado cada vez más sensible a cualquier interrupción de suministro o señal política en las principales economías.

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