• Comienza la restauración de la Virgen del Carmen de La Tirana, proyecto patrimonial financiado por Collahuasi y supervisado por el Santuario.

En medio de la tradicional misa vespertina del Santuario de La Tirana, se dio inicio al proceso de restauración de la Virgen del Carmen, ícono espiritual y cultural del norte chileno. La iniciativa —única en más de un siglo— busca conservar la imagen de “La Chinita” como patrimonio vivo de la fe nortina, en un trabajo que se extenderá hasta enero o febrero de 2026.

El proyecto, financiado por Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi mediante la Ley de Donaciones Culturales, está bajo la supervisión de una comisión integrada por la Rectoría del Santuario, el Museo de la Vivencia Religiosa del Norte Grande, la Federación de Bailes Religiosos, el Cuerpo de Centinelas y Camareras de la Virgen, entre otros.

La intervención estará a cargo de un equipo de cuatro restauradores peruanos encabezados por el escultor Max Chumbiauca, reconocidos por su experiencia en conservación de arte sacro a través del taller limeño “Todos Santos”. La fase diagnóstica, dirigida por la conservadora nacional Paulina Santana, determinó que la pieza presenta solo daños estructurales menores, permitiendo su restauración integral.

“Estamos haciendo historia. Por primera vez, en más de cien años, la Virgen será intervenida para su conservación, con el cariño y respeto que su pueblo le profesa”, expresó Karla Aguilera, directora del Museo de la Vivencia Religiosa del Norte Grande y presidenta de la comisión.

El proceso contempla limpieza superficial y profunda, reparación de grietas, reintegraciones cromáticas, dorado y aplicación de acabados protectores. Todo será documentado como legado patrimonial y cultural.

Desde Collahuasi, su gerente de Asuntos Públicos, Luciano Malhue, destacó que “el cuidado patrimonial y cultural es un propósito que nos moviliza como compañía. La Virgen del Carmen es parte del alma de Tarapacá y su restauración refleja nuestro compromiso con la identidad del norte”.

El rector del Santuario, presbítero Eduardo Parraguez, celebró la iniciativa: “Esta restauración permitirá que las futuras generaciones sigan celebrando con la misma fe y devoción, como lo hicieron nuestros antepasados”.

En el acto religioso se presentó la imagen en su talla original de madera de cedro rojo, sin vestimentas, gesto simbólico que —según la comisión— busca “transparentar ante el pueblo peregrino el inicio de este proceso patrimonial”.

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