• Barrick lanzó una recompra por US$3.000 millones mientras prepara una nueva compañía con activos clave en Norteamérica.

Barrick Mining anunció una recompra de acciones por US$3.000 millones, en una señal al mercado que busca reforzar el retorno a sus accionistas y preparar el terreno para la futura escisión de sus activos en Norteamérica, según informó Cecilia Jamasmie en MINING.COM. La operación se conoce en un contexto de altos precios del oro, reordenamiento corporativo y mayor presión por mejorar la valorización bursátil de una de las principales productoras auríferas del mundo.

La minera con sede en Toronto informó la autorización de recompra luego de reportar sus resultados del primer trimestre. De acuerdo con el reporte, la compañía busca atraer inversionistas antes de avanzar en la creación de una nueva empresa que agruparía su joint venture de Nevada, el descubrimiento Fourmile y la mina Pueblo Viejo, en República Dominicana. La transacción tendría como objetivo completarse hacia fines de 2026.

El movimiento confirma una estrategia orientada a concentrar valor en activos considerados de menor riesgo geopolítico y alta relevancia operacional. Para Barrick, Norteamérica aparece como una plataforma clave en medio de un escenario donde los inversionistas valoran cada vez más la estabilidad jurisdiccional, la previsibilidad regulatoria y la capacidad de generar flujo de caja en ciclos de precios altos.

La recompra también se produce tras un período de ajustes internos. MINING.COM consignó que la compañía enfrenta un reordenamiento de gestión, incluida la llegada de Mark Hill como CEO durante este año, luego de la salida de Mark Bristow en septiembre. En paralelo, Barrick ha señalado que buscará adquisiciones y reducirá exposición a jurisdicciones de mayor riesgo, como parte de una estrategia para mejorar su valoración tras años de menor producción y desafíos operacionales.

El precio del oro entregó un respaldo relevante al trimestre. Según la información citada por MINING.COM, Barrick superó las estimaciones de analistas, apoyada por precios récord del metal precioso, pese a una producción más débil. La compañía registró un precio promedio realizado de US$4.823 por onza, un alza interanual de 66%, mientras sus costos sostenidos todo incluido bajaron 4%, hasta US$1.708 por onza.

Las utilidades netas llegaron a US$1.600 millones, más del triple frente al mismo período del año anterior, aunque la producción de oro cayó 5%, hasta 719.000 onzas. Para el segundo trimestre, Barrick proyectó una producción de entre 730.000 y 770.000 onzas, con una mejora esperada durante la segunda mitad de 2026.

El análisis de BMO, citado por el medio, destacó que el flujo de caja libre bordeó los US$1.600 millones y superó las estimaciones, con un desempeño mejor al esperado en las operaciones de Norteamérica y América Latina, mientras los activos africanos estuvieron por debajo de las previsiones. Esta lectura refuerza el sentido financiero de separar activos de alto valor y menor riesgo relativo en una estructura corporativa más atractiva para el mercado.

Desde una perspectiva minera regional, el caso Barrick muestra una tendencia relevante para América Latina: las grandes compañías están revisando su exposición territorial, priorizando activos con mayor estabilidad, menores riesgos políticos y mejor capacidad de conversión de precios altos en flujo de caja. Para países productores, esto instala una señal estratégica sobre competitividad, permisos, seguridad operacional y condiciones para sostener inversión de largo plazo.

Barrick también enfrenta desafíos en Mali, donde el complejo Loulo-Gounkoto continúa en proceso de recuperación tras meses de interrupciones y administración estatal provisional. Aunque la empresa señaló que el reinicio avanza más rápido de lo previsto, MINING.COM indicó que el proceso ha sido complejo por deterioro de equipos, menor disponibilidad de repuestos y salida de trabajadores especializados durante la paralización.

La reacción bursátil fue positiva. Las acciones de Barrick en Nueva York subieron cerca de 8% en las primeras operaciones tras los resultados, mientras en Toronto avanzaron 8,4%, llevando la capitalización bursátil de la compañía a C$106.000 millones, equivalentes a US$77.400 millones.

El anuncio deja a Barrick en una fase decisiva: aprovechar el ciclo de precios altos del oro, fortalecer la relación con inversionistas y avanzar hacia una estructura corporativa donde sus activos norteamericanos puedan capturar una mayor valorización. Para la industria minera global, la operación confirma que el capital no solo está mirando producción, sino también riesgo jurisdiccional, costos, estabilidad y capacidad de ejecutar proyectos estratégicos en tiempo y presupuesto.

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