- Gobierno cuestiona la conducción de Codelco por deuda y resultados, mientras el directorio defiende su gestión en medio de un inminente cambio ejecutivo.
La Junta de Accionistas 2026 de Codelco instaló un punto de inflexión en la principal empresa estatal del país, al evidenciar un contraste directo entre el Ejecutivo y la conducción actual de la corporación. La instancia, liderada por el presidente del directorio, Máximo Pacheco, contó con la participación del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, y del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quienes representaron al Estado en la evaluación de los resultados operacionales y financieros de la cuprífera.
Desde el Ejecutivo se instaló una señal clara de preocupación. Las autoridades pusieron el foco en el aumento del endeudamiento de la compañía y en una producción que no logra consolidar un repunte sostenido, elementos que, a juicio del Gobierno, obligan a fortalecer la eficiencia, el control financiero y la disciplina en la gestión. El planteamiento no apunta a la institucionalidad de la empresa, sino a la conducción actual, instalando la necesidad de ajustes en la forma en que se ejecuta la estrategia corporativa.
En paralelo, el directorio defendió su gestión con base en indicadores operacionales y financieros. La administración sostuvo que la empresa atraviesa una fase de estabilización tras el ciclo de inversiones estructurales, destacando una producción propia que superó 1,33 millones de toneladas de cobre en 2025, junto a un Ebitda robusto que refleja capacidad de generación de caja. Desde esta perspectiva, la actual conducción plantea que los resultados responden a un proceso de transición, marcado por la complejidad técnica de yacimientos envejecidos, mayores exigencias geotécnicas y un entorno global exigente para la industria minera.
El contraste entre ambas visiones refleja un debate más profundo sobre el rumbo de la compañía. Mientras el Ejecutivo exige resultados más inmediatos en eficiencia y desempeño, el directorio sostiene una estrategia de largo plazo basada en inversión, estabilización y desarrollo de proyectos estructurales. Esta diferencia de enfoque instala una señal relevante para el sector minero, donde la principal empresa estatal juega un rol determinante en la producción de cobre, la atracción de inversiones y la generación de recursos fiscales.
El escenario adquiere mayor relevancia en un contexto de transición en la alta dirección de la compañía. En el entorno político y económico ya se anticipa un cambio en la conducción ejecutiva, donde el nombre de Bernardo Fontaine surge como la primera alternativa para liderar esta nueva etapa.
La discusión se produce en un momento clave para la minería chilena. Codelco no solo representa una parte significativa de la producción de cobre del país, sino que también constituye una fuente estructural de recursos fiscales y un motor de desarrollo para regiones como Antofagasta, Tarapacá y Atacama. En ese contexto, la forma en que se resuelva esta tensión entre conducción y exigencia de resultados tendrá efectos directos en la competitividad del sector y en la sostenibilidad de los ingresos que financian políticas públicas.
