• La plata de Codelco obtiene la certificación LBMA Good Delivery y pasa a venderse con premio en el mercado global desde Mejillones.

La minería chilena acaba de abrir una nueva fuente de valor que hasta ahora pasaba casi desapercibida. Codelco logró que los lingotes de plata que produce como subproducto del cobre ingresen al estándar internacional Good Delivery de la London Bullion Market Association (LBMA), una certificación que no solo valida su pureza, sino que le permite venderlos directamente a bancos e inversionistas globales con precios superiores al promedio de mercado.

La acreditación fue otorgada a la Planta Recuperadora de Metales (PRM), ubicada en Mejillones, Región de Antofagasta, un joint venture entre la coreana LS-MnM (66%) y Codelco (34%), que desde 2016 procesa los barros anódicos que dejan las refinerías de Chuquicamata, Ventanas y Potrerillos. Desde allí se recuperan plata, oro y otros metales estratégicos que, en el caso de los dos primeros, vuelven directamente a Codelco para su comercialización.

Con esta certificación, Codelco se convierte en la única productora chilena de plata Good Delivery, entrando a un grupo mundial que integran gigantes como Peñoles de México, KGHM de Polonia y Aurubis de Alemania. No es un sello simbólico: significa que los lingotes cumplen con una pureza de 99,99%, trazabilidad y estándares físicos que permiten acceder al segmento más rentable del comercio internacional de metales preciosos.

Hoy Codelco produce alrededor de 200 toneladas anuales de plata, un volumen que hasta ahora se transaba sin este reconocimiento. En el mercado actual, ese detalle cambia completamente la ecuación económica. En 2025 el precio internacional de la plata se disparó cerca de 150%, alcanzando valores cercanos a US$75 la onza troy, impulsado tanto por su rol de activo refugio como por su creciente uso en electromovilidad, energías renovables y tecnologías digitales. Con la etiqueta Good Delivery, esa producción chilena puede ahora capturar premios adicionales sobre el precio base, transformando un subproducto del cobre en una fuente directa de mayores ingresos y recursos fiscales para el país.

Desde el punto de vista territorial, el corazón de este negocio está en Mejillones, donde opera la planta PRM que hace posible esta recuperación metalúrgica avanzada. Allí se concentra una cadena de valor poco visible para la opinión pública, pero cada vez más relevante para la economía minera chilena: residuos que antes tenían bajo valor hoy se convierten en plata de estándar bancario global.

El camino hacia esta acreditación fue largo. La LBMA exige que las refinerías operen al menos cuatro años antes de siquiera postular, y el proceso de auditorías, pruebas físicas y químicas se extendió por más de dos años, incluyendo inspecciones presenciales, revisión de proveedores y evaluación independiente de cada barra producida. Solo después de superar ese filtro técnico, la plata de Codelco fue incorporada a la lista mundial de productores certificados.

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