- El referente mundial del bodyboard reflexiona sobre Iquique, el mar como espacio ancestral y la importancia de proteger el océano.
Lejos de una visita, la relación de Mike Stewart con Iquique se ha construido desde el tiempo, la comunidad y el océano. El referente mundial del bodyboard —pareja de una iquiqueña y visitante frecuente de la ciudad— compartió una mirada profunda sobre el territorio, la conexión ancestral con el mar y la necesidad de avanzar en su protección, en una conversación marcada por el respeto y la pertenencia.
Para Mike Stewart, 9 veces campeón del mundo en su disciplina, Iquique no es solo un punto en el mapa del oceano Pacífico. Es “un pequeño oasis en medio del desierto”, donde confluyen condiciones naturales únicas y una comunidad estrechamente ligada al mar. “Tiene un surf muy consistente, divertido y variado, y una alta concentración de bodyboarders muy apasionados. Eso no se ve en todos lados”, señala.
Esa constancia, explica, no se limita a las olas. Con el paso de los años, su vínculo con la ciudad se ha profundizado hasta transformarse en un sentimiento de pertenencia. “Cada vez que vengo me siento más parte de este lugar, no como visitante. Hay una conexión real con la gente y con el entorno”, comenta.
Más allá de la práctica deportiva, Stewart plantea una relación con el océano marcada por lo esencial. “Mi conexión con el mar es muy profunda. Es como volver a casa, es la esencia para mí”, afirma. Una relación que, a su juicio, no es individual ni reciente, sino heredada. “Venimos del mar. Nuestra conexión con el océano es ancestral, desde nuestros antepasados que se alimentaban de él. Para mí, el mar es un lugar donde me limpio energéticamente”.
Esa mirada también lo lleva a poner énfasis en la responsabilidad colectiva frente al entorno costero. “Es fundamental que las personas tomen conciencia de lo importante y sensible que es este recurso natural. Es limitado y debe ser tratado con respeto”, advierte, subrayando que las buenas condiciones no se dan en cualquier lugar, sino donde el ecosistema se mantiene equilibrado.
En ese contexto, Stewart valoró especialmente el avance normativo que ha tenido Chile con la protección de sus rompientes. “Me parece increíble que Chile haya protegido sus olas por ley. Es un ejemplo que todos los países deberían replicar”, sostuvo, destacando una iniciativa que reconoce al mar no solo como escenario natural, sino como patrimonio que requiere resguardo a largo plazo.
