• Máximo Pacheco dejó NovaAndino Litio en su último día en Codelco, tras presiones políticas por su continuidad en la sociedad Codelco-SQM.

Máximo Pacheco cerró su ciclo como presidente de Codelco con una nueva señal política para la industria minera chilena. En su último día al mando de la estatal, presentó su renuncia al directorio de NovaAndino Litio, la sociedad creada entre Codelco y SQM para desarrollar el negocio del litio en el Salar de Atacama, en la Región de Antofagasta. La decisión se produjo en medio de cuestionamientos políticos sobre su permanencia en esa compañía tras dejar la presidencia del directorio de la cuprera estatal.

Según informó Emol, Pacheco comunicó su salida mediante una carta dirigida al nuevo presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine. En el texto, el exministro de Energía defendió su gestión en la estatal y sostuvo que Codelco fue recibida en una situación difícil, pero que a su juicio queda en mejores condiciones institucionales y estratégicas.

La renuncia adquiere relevancia porque NovaAndino Litio representa uno de los movimientos empresariales más importantes de la Estrategia Nacional del Litio. Codelco y SQM materializaron la sociedad conjunta a fines de diciembre de 2025, tras la fusión entre Minera Tarar SpA y SQM Salar SpA. El objetivo es desarrollar actividades de exploración, explotación, producción y comercialización de litio en el Salar de Atacama hasta 2060, con participación estatal mayoritaria y continuidad operacional bajo contratos vinculados a Corfo.

El caso también tensiona la gobernanza de la minería pública. Pacheco afirmó en su carta que no quería “motivar una odiosa controversia” y que daba un paso al costado “por el bien del país” y de Codelco, luego de cuestionar que una actividad que él considera estratégica terminara convertida en un espacio de disputa política.

Desde una mirada sectorial, el episodio abre una pregunta mayor: cómo blindar los proyectos estratégicos de litio frente al ruido político sin debilitar los controles públicos, la transparencia y la legitimidad social. En el caso del Salar de Atacama, esa tensión es especialmente sensible porque confluyen producción minera, comunidades, resguardo ambiental, continuidad operacional, recursos fiscales y posicionamiento internacional de Chile en la cadena global de baterías.

La sociedad Codelco-SQM ya venía bajo observación. En diciembre de 2025, Reuters informó que la Contraloría iniciaría una auditoría inédita al acuerdo, luego de reclamos de parlamentarios sobre el proceso de negociación directa y la decisión de Codelco de asociarse con SQM. Codelco, por su parte, señaló que colaboraría con esa revisión y defendió la estructura del acuerdo.

El proyecto Salar Futuro aparece como uno de los ejes de continuidad. De acuerdo con antecedentes del acuerdo Codelco-SQM, la iniciativa busca sostener la operación del Salar de Atacama más allá de 2030, con procesos orientados a producir más litio con menor extracción de salmuera y sin uso de agua continental.

La renuncia de Pacheco deja a NovaAndino Litio con un ajuste pendiente en su gobernanza interna, mientras Codelco y SQM avanzan en la implementación de la sociedad ligada al Salar de Atacama. El movimiento ocurre en una etapa marcada por revisión institucional, presión política y definiciones clave para la continuidad del acuerdo.

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