- El alza en la contratación en comercio y logística durante fin de año incrementa la exposición a delitos y accidentes en transporte y retail.
El cierre del año y la temporada estival vuelven a dinamizar el mercado laboral en Chile, con un aumento significativo de la contratación en sectores como el comercio, la logística y la manufactura. Este fenómeno, sin embargo, también incrementa la exposición a riesgos operativos y de seguridad, especialmente en actividades vinculadas al transporte y al retail.
Según cifras del portal de empleo Trabajando.com, durante este periodo se habilitan más de 11 mil vacantes laborales a nivel nacional. La mayor demanda se concentra en perfiles operativos y de atención directa, donde destacan los cargos de operarios, personal de logística y ventas, que en conjunto suman 7.438 cupos. Los vendedores lideran la oferta con 3.250 vacantes, seguidos por reponedores (168), asistentes (100), cargos del área comercial (72) y cajeros (38).
Este aumento en la dotación temporal coincide con un alza en los riesgos asociados a la operación. Durante los meses de mayor actividad comercial se incrementan los casos de apropiación indebida, robos con violencia, asaltos y accidentes que derivan en lesiones, tanto en rutas de transporte como en centros de distribución y puntos de venta.
Frente a este escenario, especialistas en gestión de riesgos recomiendan reforzar las medidas de seguridad de flota y operación. Entre las principales acciones se encuentran la implementación de botones de pánico, cámaras de seguridad, sistemas de monitoreo permanente, chapas tecnológicas y control en tiempo real de los vehículos.
“Algunas empresas optan por gerenciadores de riesgos, mientras que otras implementan torres de control internas que permiten monitorear los vehículos en tiempo real y reaccionar rápidamente ante cualquier incidente”, explica Paulina Montenegro, key account manager de Viento Sur Corredores de Seguros.
Si bien ninguna medida elimina por completo la posibilidad de un siniestro, estas herramientas permiten reducir de forma significativa la exposición, mejorar la respuesta ante emergencias y limitar el impacto económico en un contexto de alta presión operativa.
Durante diciembre y las semanas asociadas a Navidad y Año Nuevo, las empresas de transporte y logística suelen incrementar su dotación para responder al mayor flujo de distribución. En ese contexto, Montenegro subraya la importancia de reforzar los protocolos operativos, comenzando por auditorías internas periódicas que permitan verificar el estado mecánico y la mantención de los vehículos, el cumplimiento de revisiones técnicas y los estándares de seguridad exigidos por las pólizas.
En materia de cobertura, las compañías aseguradoras suelen exigir la instalación de sistemas GPS, incluso en flotas tercerizadas, como condición mínima para otorgar protección. Estos dispositivos deben estar asociados a una central de monitoreo que permita seguimiento en tiempo real y retroalimentación permanente hacia la empresa asegurada.
A este componente técnico se suma la seguridad humana. En periodos de alta demanda, los procesos de contratación acelerados pueden llevar a descuidar la verificación de antecedentes de los conductores. Revisar identidad, licencias, historial de conducción, experiencia y prácticas operativas resulta clave para reducir la probabilidad de accidentes y pérdidas.
Otro error recurrente durante esta temporada ocurre al operar con transportistas o proveedores tercerizados sin verificar la vigencia de sus pólizas. Antes de iniciar cualquier servicio, las empresas deben confirmar que estos terceros cuenten con cobertura activa o evaluar su incorporación como asegurados adicionales dentro de la póliza principal.
Las pólizas de seguros están reguladas por organismos como la Comisión para el Mercado Financiero, y el incumplimiento de exigencias técnicas —como la ausencia de GPS cuando es obligatorio— puede dejar un siniestro sin cobertura, generando contingencias relevantes en periodos de alta demanda.
La temporada estival representa una oportunidad laboral para miles de personas y, al mismo tiempo, un desafío operativo para industrias estratégicas. Reforzar la seguridad, los controles internos y los protocolos de contratación se vuelve clave para resguardar la continuidad operacional y proteger a las personas y activos involucrados.
