- Dependencia de ácido sulfúrico desde China expone una vulnerabilidad estructural en la minería del cobre en Chile.
La dependencia de ácido sulfúrico importado desde China expone una debilidad crítica en la minería chilena. Según Morgan Stanley, hasta 1,1 millones de toneladas de cobre lixiviado podrían verse afectadas, comprometiendo más de la mitad de la producción refinada del país y cerca de un quinto de su producción total.
El escenario se tensionó en marzo de 2026, cuando las exportaciones chinas de ácido sulfúrico a Chile cayeron a cero, según datos de aduanas reportados por Reuters, evidenciando una interrupción inédita del suministro. En febrero se habían enviado 31.870 toneladas métricas y un año antes el volumen superaba las 151.000 toneladas, marcando una interrupción inédita en el suministro.
El ácido sulfúrico es un insumo central para la lixiviación, proceso mediante el cual Chile produce aproximadamente la mitad de su cobre refinado. Sin embargo, la producción local no logra cubrir la demanda del sector. La dependencia de importaciones varía según el segmento: estimaciones de HSBC sitúan en torno al 37% el abastecimiento desde China, mientras que en procesos específicos la exposición se aproxima al 20%, con casos donde puede escalar hasta el 47%, según análisis sectoriales.
Las regiones de Antofagasta y Atacama concentran la mayor parte de las operaciones de lixiviación del país, donde la continuidad del suministro resulta crítica para sostener la producción, el empleo local y los recursos fiscales asociados a la minería del cobre.
Frente a este escenario, el El economista minero y Ph.D. en Mineral Economics & Finance, Manuel Viera plantea una hoja de ruta estructurada en tres horizontes operativos para reducir la dependencia estructural del país.
Contención operativa en el corto plazo
El primer eje apunta a asegurar el flujo inmediato de insumos. Viera propone replicar como política sectorial la estrategia de compra anticipada que ya aplica Codelco, mediante contratos plurianuales con proveedores alternativos como Perú, Corea del Sur, Japón y Canadá.
A esto se suma la creación de un stock estratégico nacional, con reservas de entre 60 y 90 días, coordinado entre Codelco, Enami y la gran minería privada.
En el plano operativo, el ajuste es inmediato: optimización del consumo en planta mediante mejoras metalúrgicas, recirculación de soluciones y priorización de minerales con menor relación ácido/cobre.
Recuperación de capacidad interna en el mediano plazo
El segundo eje se centra en reconstruir la producción nacional. Viera identifica como prioritario reactivar y modernizar la Fundición Hernán Videla Lira en Paipote, mediante el proyecto Nueva Paipote de Enami, actualmente en búsqueda de financiamiento internacional.
En paralelo, advierte que la situación de Noracid debe resolverse para evitar la pérdida de 660.000 toneladas adicionales de producción nacional. También plantea acelerar la exploración de yacimientos de azufre en territorio chileno.
Rediseño estructural del modelo en el largo plazo
El núcleo del problema es estructural. El ácido sulfúrico no se produce de forma independiente en minería: es subproducto de la fundición de concentrados de cobre. A mayor capacidad de fundición nacional, mayor disponibilidad interna de ácido.
Chile redujo su capacidad en las últimas décadas. Cerró fundiciones, Potrerillos dejó de operar y Codelco clausuró Ventanas en 2023. El desafío es de competitividad: el costo global de fundición ronda los US$100 por tonelada, mientras que en Chile alcanza US$188. En China se sitúa en torno a US$56.
Para Viera, la solución requiere una política nacional de fundición y refino con tres ejes. El primero es una refinería de gran escala. Máximo Pacheco ha planteado una planta de 1,5 millones de toneladas, con captura del 99,8% de gases y una inversión superior a US$1.000 millones.
El segundo eje es tratar el ácido como coproducto estratégico, rediseñando cargos de tratamiento, incentivos regulatorios y localización de plantas cerca de los centros mineros del norte.
El tercero es avanzar en integración manufacturera aguas abajo, generando productos de mayor valor agregado en lugar de exportar concentrado.
“La alternativa —seguir importando el 47% del ácido desde un proveedor que ahora lo utiliza como herramienta geopolítica— ha dejado de ser viable”, advierte Viera.
El escenario no implica una crisis inmediata. Goldman Sachs estima un impacto de 200.000 toneladas de cobre, cerca del 1% del suministro mundial, mientras Codelco mantiene cubierto su abastecimiento para 2026.
La discusión dejó de ser operativa y pasó a ser estratégica. Mantener el modelo actual implica sostener una dependencia creciente de insumos críticos en mercados externos. Avanzar en fundición y refino permite capturar mayor valor, fortalecer la competitividad y resguardar la continuidad productiva de la principal industria del país en un escenario global marcado por la geopolítica de los recursos.
