• La ofensiva de tres días de BHP para adquirir Anglo reveló el trasfondo estratégico de una oferta que pudo alterar la fusión con Teck.

Durante tres días, BHP exploró los límites de una jugada que pudo reordenar por completo el mercado mundial del cobre. En silencio, lejos de la exposición pública y con un equipo reducido, la compañía preparó una oferta diseñada para adquirir la totalidad de Anglo American y evitar así que la minera británica completara su esperada fusión con Teck Resources.

Según fuentes consultadas por Bloomberg, la propuesta se activó el jueves por la noche, después de meses de análisis interno, estudios de valoración y simulación de escenarios. El objetivo no era sólo adquirir activos estratégicos, sino cerrar el paso a un nuevo gigante del cobre con fuerte presencia en Sudamérica, en particular en Chile.

El plan contemplaba una estructura centrada en acciones, con un componente en efectivo pensado para hacer la propuesta más atractiva que el acuerdo sin prima anunciado entre Anglo y Teck. Desde el punto de vista corporativo, se trataba de una oferta más simple que la diseñada el año pasado, cuando BHP exigía separar divisiones previas a una eventual adquisición.

El factor temporal fue decisivo. En dos semanas, los accionistas de ambas compañías votarán la unión Anglo-Teck, una integración que permitiría sinergias en producción, operación y comercialización del cobre, especialmente en los distritos mineros de Chile y Canadá. Para BHP, ese reloj se transformó en presión y oportunidad.

A nivel interno, ejecutivos reconocían que, tras concretarse la fusión, el escenario sería muy distinto para cualquier potencial comprador. A la vez, el alza del cobre en los mercados internacionales fortaleció la visión de que era el momento de actuar.

La filtración a la prensa aceleró todas las definiciones. Ante ello, el directorio de Anglo evaluó las alternativas y concluyó que la ruta con Teck ofrecía mayor estabilidad, proyección operativa y menor riesgo estratégico. Horas después, BHP confirmó que retiraba la propuesta.

La secuencia dejó un mensaje claro para la industria global: las oportunidades reales de expansión en cobre se reducen, el sector vive un ciclo de consolidación y las ventanas para grandes movimientos se cierran cada vez más rápido.

También deja una conclusión que resuena fuerte en Chile: por tres días, el mercado global estuvo frente a una decisión capaz de redefinir quién controla parte importante de la producción de cobre del país más relevante en el mineral.

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