- El cobre alcanzó US$13.000 por tonelada en Londres, pero cayó hasta 6% en Nueva York por toma de utilidades y señales de presión arancelaria.
El precio del cobre registró una fuerte corrección en el mercado de futuros de Nueva York luego de alcanzar un nuevo máximo anual en la Bolsa de Metales de Londres (LME), reflejando la alta volatilidad que ha marcado al metal durante 2025.
El movimiento se produjo este lunes 29 de diciembre, con operaciones simultáneas en Londres y Nueva York, tras el cierre previo de la LME el viernes.
En Londres, el cobre llegó a cotizar cerca de US$13.000 por tonelada, con un alza intradía de hasta 6,6%, la mayor desde 2022. Sin embargo, en Nueva York los futuros del cobre en la CME llegaron a desplomarse hasta 6%, borrando las ganancias previas.
El contrato para entrega en marzo cerró en torno a US$5,56 la libra, equivalente a US$12.260 por tonelada, por debajo del máximo intradía de US$5,92 la libra.
El retroceso respondió principalmente a una toma de utilidades tras el rally del metal, sumada a la especulación por eventuales aranceles al cobre en Estados Unidos, lo que ha distorsionado los flujos comerciales. La anticipación de envíos hacia el mercado estadounidense ha impulsado precios, aun cuando la demanda en China —que representa cerca del 50% del consumo mundial— muestra señales de enfriamiento.
Las interrupciones productivas han sido clave. Durante 2025, eventos críticos afectaron a operaciones de alto perfil en Chile, Perú, Indonesia y la República Democrática del Congo, reduciendo la oferta global. Destacan accidentes en Grasberg (Indonesia), Kamoa-Kakula (RDC) y El Teniente, una de las principales minas de Codelco, lo que tensionó aún más el mercado.
Pese a la corrección de corto plazo, el cobre acumula un alza anual cercana al 35%, su mejor desempeño desde 2009. A largo plazo, los analistas anticipan un déficit estructural impulsado por la transición energética, la electrificación y el crecimiento de la inteligencia artificial, en un contexto donde la aprobación de nuevos proyectos sigue siendo lenta y costosa.
Informes especializados proyectan que la demanda vinculada a la transición energética podría triplicarse hacia 2045, adelantando escenarios de escasez desde 2026 si no se acelera la inversión minera y el reciclaje. Para países productores como Chile, este escenario refuerza el carácter estratégico del cobre en la economía y en los ingresos por recursos fiscales.
