• En Chile, la minería sigue encabezando el ranking de ingresos: desde ayudantes que ganan sobre el millón de pesos, hasta ejecutivos que superan los 30 millones. Esta nota presenta la escala salarial completa 2025–2026, diferenciando regiones, tipo de empresa y especialidad. Un mapa actualizado del valor del trabajo en el corazón productivo del país.

La minería continúa siendo el motor laboral mejor remunerado del país. En 2025, los trabajadores del sector perciben, en promedio, sueldos que duplican el ingreso nacional, especialmente en regiones como Antofagasta, Tarapacá, Atacama y Coquimbo, donde se concentran las principales faenas de cobre, litio y minerales no metálicos. Pero ¿cuánto gana realmente una persona que ingresa a la minería? ¿Y cuánto puede escalar su salario si avanza hacia jefaturas o alta gerencia?

Esta es la radiografía salarial 2025–2026 de la minería chilena, desde un operario junior hasta un CEO, basada en la Guía Salarial 2026 de Robert Walters Chile y en datos actualizados del sistema previsional y estudios técnicos del sector.

Desde la base: operarios y técnicos

El ingreso más bajo en minería corresponde a trabajadores que comienzan como ayudantes, operadores de equipo menor o personal de servicios subcontratados. Sus sueldos parten desde CLP $1.100.000 a $1.700.000 brutos mensuales, según rangos levantados por consultoras laborales. Aunque el Consejo Minero fijó un “sueldo ético” mínimo de CLP $515.000 para empresas contratistas, en la práctica ningún operario formal recibe menos de un millón.

En el siguiente peldaño aparecen los técnicos especializados, mantenedores, eléctricos, electromecánicos o controladores de procesos, con remuneraciones que oscilan entre CLP $2.300.000 y $3.900.000 brutos. Estos cargos son fundamentales para el funcionamiento diario de una faena, tanto en minería metálica como no metálica.

Supervisión, planificación y jefaturas

Los supervisores de turno y jefes de área técnica —que gestionan equipos, mantenimiento o seguridad— superan los CLP $5.000.000 brutos al mes. En regiones como Antofagasta y Tarapacá, esta cifra puede aumentar por bonos asociados a productividad o trabajo en zonas remotas.

La minería metálica, con operaciones de gran escala y procesos automatizados, ofrece en promedio mejores sueldos que la no metálica. En cambio, faenas más pequeñas o empresas con foco en áridos, sal o litio en salmuera pagan rangos más bajos, aunque aún por encima del promedio nacional.

Gerencia media y alta dirección

Los gerentes funcionales, como Operaciones, HSE o Mantenimiento, perciben entre CLP $8.000.000 y $14.000.000 brutos mensuales, según el tamaño y tipo de compañía. Aquí también se amplía la brecha entre trabajadores de empresas mandantes (titulares de faena) y contratistas: estudios indican que los primeros pueden ganar hasta 65% más que los segundos, en cargos equivalentes.

En la cúspide salarial se encuentra el CEO de una compañía minera, con ingresos que van desde CLP $22.800.000 a $31.100.000 brutos mensuales, de acuerdo con Robert Walters. Estas cifras se dan en grandes mineras nacionales o extranjeras con operaciones intensivas, y pueden incluir bonos variables.

Enfoque territorial

El norte minero lidera no solo en producción, sino en salarios. Según la Superintendencia de Pensiones:

  • Antofagasta: CLP $2.726.000 promedio mensual
  • Tarapacá: CLP $2.596.000
  • Atacama: CLP $2.421.000
  • Coquimbo: CLP $2.311.000

Estos valores superan con creces la media nacional y consolidan a la macrozona norte como el polo laboral más competitivo de Chile.

¿Y los contratistas?

Más del 70% del empleo minero formal proviene de empresas contratistas. Si bien sus sueldos también son elevados respecto a otros sectores, el diferencial frente a empleados directos sigue siendo tema de debate sindical y gremial. El “sueldo ético” es un mínimo base, pero no cierra la brecha en mandos medios ni superiores.

La escalera no es solo salarial

La progresión de ingresos en la minería chilena es reflejo de una cadena de valor que requiere calificación, experiencia y formación continua. Cada peldaño —desde el operador de planta hasta el gerente general— construye un ecosistema que aporta más del 14% del PIB nacional.

Mirando al futuro, el desarrollo de talento en regiones mineras no es solo un desafío económico, sino una política estratégica. Capacitar, retener y valorizar a los trabajadores será clave para enfrentar la automatización, la transición energética y los nuevos modelos productivos que marcarán el pulso de la minería en la próxima década.

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