• Codelco proyecta producción estable y reducida en El Teniente, O’Higgins, tras accidente fatal y nuevas investigaciones internas.

Codelco confirmó que la producción de su mina El Teniente, en la Región de O’Higgins, se mantendrá en torno a 300.000 toneladas anuales durante varios años, tras el accidente fatal ocurrido en julio de 2025 que obligó a rediseñar sectores profundos del yacimiento. La decisión impacta directamente la oferta de cobre chilena y tensiona las metas de recuperación productiva de la estatal.

El Teniente, la mina subterránea de cobre más grande del mundo, había alcanzado 356.000 toneladas en 2024. El desprendimiento de rocas que provocó la muerte de seis trabajadores modificó el plan minero y retrasó el acceso a nuevas áreas de explotación. La administración optó por priorizar seguridad operacional y revisión estructural de los desarrollos subterráneos antes de retomar expansiones.

El estancamiento productivo ocurre en un escenario internacional de restricciones de oferta. Grandes operaciones en Indonesia y República Democrática del Congo enfrentan interrupciones, mientras la industria lidia con la caída en las leyes de mineral. La demanda estructural por electrificación y transición energética sostiene precios elevados del cobre, lo que amplifica el impacto de cada tonelada que el mercado deja de recibir.

Para Codelco, la situación obliga a redistribuir esfuerzos hacia otras divisiones con el fin de cumplir su meta de recuperación corporativa. La estatal viene de enfrentar retrasos en proyectos estructurales y menores rendimientos operacionales en años recientes. El desempeño de activos como Chuquicamata Subterránea y Andina será clave para compensar la menor contribución de El Teniente.

El impacto territorial en la Región de O’Higgins es significativo. El Teniente articula empleo directo e indirecto, encadenamientos con proveedores locales y dinamiza servicios especializados en Rancagua y comunas cercanas. Una producción estabilizada en niveles inferiores implica menor margen de crecimiento regional y mayor presión sobre eficiencia y costos.

En paralelo, las investigaciones por el accidente continúan ampliándose. Una auditoría interna detectó inconsistencias en reportes técnicos relacionados con un evento de estallido de rocas ocurrido en 2025. La situación derivó en la desvinculación de ejecutivos, acciones del regulador minero y diligencias judiciales que incluyen incautación de dispositivos electrónicos.

El contexto político también incide en el horizonte de la estatal. La futura administración presidencial ha anunciado revisiones a la gestión financiera y operativa de la compañía, lo que podría introducir mayor escrutinio en su estrategia de inversión y control de riesgos.

Desde la perspectiva sectorial, el caso de El Teniente refleja los desafíos estructurales de la minería subterránea profunda: complejidad geomecánica, mayores costos de desarrollo y necesidad de estándares de seguridad cada vez más exigentes. La estabilización productiva en torno a 300.000 toneladas anuales confirma que la recuperación de Codelco será gradual y dependerá de disciplina operacional, gobernanza robusta y ejecución eficiente de sus proyectos estructurales.

El desempeño de la estatal en los próximos años no solo incidirá en la competitividad minera de Chile, sino también en la generación de recursos fiscales y en la sostenibilidad productiva de regiones históricamente ligadas al cobre. La capacidad de Codelco para fortalecer seguridad, transparencia y productividad definirá su rol estratégico en la próxima década.

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