• AIA destacó que Exponor 2026 será clave para articular minería, energía, proveedores y talento en Antofagasta.

Exponor 2026 se proyecta como una plataforma estratégica para articular el ecosistema minero-industrial de Antofagasta, en un contexto marcado por la transición energética, la demanda global por minerales críticos y la necesidad de fortalecer capacidades locales para ejecutar una nueva cartera de inversiones en minería y energía.

La Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), a través de Natalia Femenías, gerente del Centro de Desarrollo Empresarial del gremio, planteó que el encuentro internacional permitirá conectar inversión, proveedores, capital humano, innovación y desarrollo territorial desde una región que concentra una parte decisiva de la actividad minera nacional. La feria se realizará en Antofagasta y espera reunir cerca de 1.300 expositores de más de 30 países, consolidando su posición como punto de conexión internacional para soluciones tecnológicas, negocios y oportunidades para el territorio.

Desde la perspectiva gremial, la actual cartera de inversiones en minería y energía ubica a la Región de Antofagasta como el principal nodo productivo de Chile y uno de los más relevantes a nivel global. Sin embargo, el desafío no se limita al volumen de inversión, sino a la capacidad del ecosistema para ejecutar proyectos con eficiencia, sostenibilidad, legitimidad territorial y encadenamientos reales con proveedores regionales.

En esa línea, Femenías sostuvo que el rol de la AIA es conectar la inversión con las capacidades del territorio, de modo que el ciclo de nuevos proyectos no quede como una oportunidad parcialmente aprovechada. Para ello, el gremio identifica áreas críticas como permisología, infraestructura habilitante, capital humano y articulación con proveedores, factores que hoy condicionan la velocidad y calidad de ejecución de iniciativas mineras, energéticas e industriales.

La formación de talento aparece como uno de los ejes estructurales del trabajo gremial. La AIA impulsa una lógica de desarrollo que no solo busca formar personas, sino alinear esa formación con la demanda real de la industria. En este marco, destacan los Colegios Técnicos Industriales Don Bosco de Antofagasta y Calama, iniciativas que vinculan tempranamente a estudiantes con el mundo productivo y aportan a la construcción de trayectorias laborales pertinentes para minería, energía y servicios industriales.

El fortalecimiento de proveedores también ocupa un lugar central. En una región donde la minería requiere servicios especializados, mantenimiento, tecnología, logística, ingeniería y soluciones para operación continua, la articulación público-privada permite ampliar la participación de empresas locales en cadenas de valor más exigentes. Esto tiene impacto directo en empleo, competitividad regional y captura de valor territorial, especialmente cuando las grandes inversiones se conectan con capacidades instaladas en Antofagasta, Calama, Mejillones y otras comunas del norte minero.

Otro punto relevante es la necesidad de acelerar la materialización de proyectos sin reducir estándares. Desde la AIA se plantea que Chile cuenta con cartera, inversión y liderazgo, pero enfrenta cuellos de botella en permisos, coordinación institucional y certezas regulatorias. La demanda del sector apunta a mayor eficiencia, predictibilidad y coordinación en los procesos, con una institucionalidad capaz de acompañar la escala de inversión que requiere la industria.

Exponor 2026 se inserta precisamente en esa agenda. Más que una feria comercial, el evento funciona como vitrina de negocios, espacio de vinculación técnica y punto de encuentro entre compañías mineras, proveedores, academia, instituciones públicas, empresas tecnológicas y actores del desarrollo regional. Su valor no radica solo en la exhibición, sino en la posibilidad de ordenar conversaciones estratégicas sobre inversión, productividad, inclusión, innovación y capital humano.

La participación femenina en minería y energía también forma parte de este proceso de transformación. Femenías señaló que el avance responde a cambios culturales, mayor apertura de la industria, políticas de inclusión y comprensión del valor competitivo de la diversidad. En términos sectoriales, este enfoque adquiere relevancia porque la minería requiere atraer más talento, ampliar perfiles técnicos y fortalecer liderazgos capaces de responder a operaciones cada vez más complejas.

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