• El tungsteno registró un alza de 557% impulsada por restricciones chinas y mayor demanda militar, superando el desempeño del oro y el cobre.

El tungsteno, mineral crítico utilizado en armamento, perforación y semiconductores, experimentó un incremento de precios cercano al 557% desde 2024, impulsado por restricciones de exportación desde China y una creciente demanda vinculada a la industria de defensa y manufactura avanzada.

El metal alcanzó valores cercanos a US$2.250 por tonelada métrica, según referencias del mercado europeo APT, reflejando una fuerte presión sobre la oferta global. La escalada se intensificó luego de que China —principal productor mundial— incluyera ciertos productos de tungsteno en su lista de control de exportaciones en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos.

Este escenario generó una competencia entre fabricantes por asegurar suministros alternativos, provocando una reducción cercana al 40% en los envíos chinos durante el último año. La disminución de inventarios estratégicos y el aumento del gasto militar en distintos bloques geopolíticos también contribuyeron a estrechar el mercado, considerado uno de los más ajustados dentro del universo de minerales críticos.

Analistas del sector advierten que la escasez responde a factores estructurales, entre ellos la menor calidad del mineral disponible, cuotas de extracción más estrictas en China y la limitada capacidad de nuevos proyectos para entrar en producción en el corto plazo. Aunque existen iniciativas de expansión en países como España, Brasil, Australia y Estados Unidos, la materialización de nueva oferta podría tardar al menos dos años.

Desde una perspectiva estratégica, el tungsteno se posiciona como un insumo relevante no solo para la defensa —en municiones, helicópteros o sistemas antitanque— sino también para industrias civiles como construcción, metalurgia y fabricación de herramientas de carburo. En Estados Unidos, cerca del 60% del consumo se destina a aplicaciones industriales relacionadas con resistencia al desgaste y procesos productivos intensivos.

El dominio de China, que concentra cerca del 79% de la producción minera mundial, ha llevado a gobiernos occidentales a acelerar estrategias para diversificar cadenas de suministro de minerales críticos. Sin embargo, el carácter opaco y de nicho del mercado del tungsteno —estimado en unos US$16.000 millones— dificulta la formación de precios transparentes y limita la liquidez frente a commodities como el cobre o el oro.

El aumento del gasto en defensa y los conflictos geopolíticos recientes han reforzado la relevancia de este metal en la economía global, evidenciando cómo los minerales estratégicos se convierten en variables determinantes para la seguridad energética, tecnológica y militar de los países.

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