- El Primer Tribunal Ambiental admitió a trámite reclamaciones contra la revisión de la RCA de la central Angamos en Mejillones.
El Primer Tribunal Ambiental acogió a trámite reclamaciones presentadas por vecinos y observantes del proceso de revisión de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de la central termoeléctrica Angamos, en Mejillones, abriendo una nueva etapa judicial en uno de los casos ambientales más sensibles del norte de Chile.
El proceso de revisión ambiental de la central termoeléctrica Angamos sumó un nuevo hito tras la decisión del Primer Tribunal Ambiental de admitir a trámite diversas reclamaciones interpuestas por actores locales. La resolución marca un avance procesal relevante, ya que valida la existencia de cuestionamientos formales respecto del procedimiento llevado adelante por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
Las reclamaciones fueron presentadas por vecinos de Mejillones y participantes del proceso de participación ciudadana, quienes buscan que se revisen aspectos asociados a la evaluación ambiental de la central, en el marco de un proceso que se arrastra desde hace varios años.
El caso no es nuevo. La central Angamos ha estado en el centro de controversias ambientales desde al menos 2020, cuando comunidades locales solicitaron la revisión de su RCA original. En 2022, la Corte Suprema de Chile ordenó incorporar la variable de cambio climático en dicho proceso, ampliando el alcance de la evaluación más allá de los componentes inicialmente considerados.
Este antecedente resulta clave para entender el actual escenario judicial, ya que obliga a las autoridades a analizar impactos acumulativos y atmosféricos en un territorio altamente intervenido. Mejillones, de hecho, ha sido catalogado históricamente como una zona con alta concentración industrial, incluyendo múltiples centrales termoeléctricas, puertos y plantas asociadas a la actividad minera y energética.
La admisibilidad de estas nuevas reclamaciones no implica aún un pronunciamiento sobre el fondo, pero sí abre la puerta a que el tribunal revise en detalle la legalidad del proceso de revisión de la RCA, incluyendo la forma en que se han considerado las observaciones ciudadanas y los antecedentes técnicos disponibles.
Este punto es particularmente relevante, ya que en procesos anteriores el tribunal ha validado evaluaciones ambientales cuando estas cumplen con los estándares técnicos exigidos, incluso frente a cuestionamientos ciudadanos. Sin embargo, también ha exigido mayor rigurosidad cuando se detectan vacíos en la consideración de variables críticas como el cambio climático o los impactos acumulativos.
Desde una perspectiva sectorial, el caso Angamos se instala como un precedente relevante para proyectos energéticos y mineros en el norte del país, donde la presión por compatibilizar desarrollo productivo, generación eléctrica y estándares ambientales sigue en aumento.
La continuidad de este proceso judicial podría tener efectos sobre la certeza regulatoria de proyectos en operación o en reconversión, especialmente en un contexto donde Chile impulsa una transición energética que busca reducir la dependencia del carbón y avanzar hacia tecnologías más limpias.
En ese escenario, el resultado de esta revisión no solo tendrá implicancias para la central Angamos, sino también para la forma en que se abordan futuras revisiones de Resoluciones de Calificación Ambiental en territorios con alta carga industrial.
