Con una inversión de US$260 millones, el proyecto La Farola de Minera Altair fue aprobado ambientalmente en Tierra Amarilla.
Con una inversión de US$260 millones y una vida útil de 15 años, el proyecto La Farola, desarrollado por Minera Altair en la comuna de Tierra Amarilla, obtuvo aprobación ambiental. Se estima la generación de 1.800 empleos, con enfoque en contratación local y relaves secos como medida ambiental clave. El proyecto avanza hacia sus permisos sectoriales con respaldo de autoridades y gremios como CORPROA, consolidándose como una apuesta por la minería responsable y con impacto territorial.
El proyecto La Farola, de Minera Altair, recibió aprobación ambiental en Tierra Amarilla, lo que le permite avanzar hacia la obtención de permisos sectoriales y el cierre del financiamiento para su construcción. La iniciativa contempla una planta de procesamiento de última tecnología, con capacidad para tratar 15.000 toneladas diarias de mineral y una producción anual estimada de 90.000 toneladas de concentrado de cobre con oro, mediante minería a rajo abierto.
Con una vida útil de 15 años, el proyecto contempla la creación de alrededor de 1.200 empleos durante su etapa de construcción, y 600 puestos de trabajo en la fase de operación, priorizando la contratación de mano de obra local, con foco en mujeres y jóvenes. Así lo detalló Isadora Jorrat, superintendente de Gestión Social y Comunidades de Minera Altair, quien también destacó el abastecimiento a través de proveedores locales y el fortalecimiento de la pequeña minería a través de un poder de compra para minerales de baja ley.
El proyecto también considera una gestión ambiental responsable, incorporando un sistema de relaves filtrados y acciones en áreas sensibles como calidad del aire, gestión hídrica, biodiversidad y cambio climático. “Este proyecto no solo aporta en términos de producción, sino también en beneficios concretos para la comunidad”, afirmó el Gerente General Manuel Matta Velasco.
En el ámbito social, Minera Altair desarrolla acciones comunitarias como el apoyo a la Escuela Básica de Nantoco, su vecina más cercana, y la firma de un convenio con la comunidad huillanco, que incluye la elaboración de un libro sobre su historia y el respeto a su ruta de trashumancia histórica.
Desde el sector empresarial, CORPROA valoró el avance del proyecto. “La Farola era una oportunidad que Atacama no podía dejar pasar”, señaló su presidente Juan José Ronsecco, destacando el respaldo ciudadano y político a una iniciativa que cumple con altos estándares ambientales y sociales. El proyecto también contempla el aporte del 1% del valor de la inversión al Gobierno Regional, que financiará iniciativas públicas en beneficio del territorio