- SQM reporta un salto del 53% en su utilidad del cuarto trimestre 2025 gracias a mayores precios de litio y volúmenes récord de ventas, impulsando ingresos globales.
Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), uno de los principales productores mundiales de litio con operaciones clave en el Salar de Atacama (Región de Antofagasta y Tarapacá), registró un marcado mejoramiento de su desempeño financiero al cierre del cuarto trimestre de 2025. La utilidad neta subió 53% interanual, alcanzando US$183,8 millones, impulsada por un entorno de precios más favorable del litio —elemento crítico para baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía (ESS)— y volúmenes de venta récord en sus divisiones de litio.
Los ingresos totales del trimestre crecieron 23,3% a US$1.32 mil millones, mientras que la ganancia bruta se elevó 52,7% a US$448,5 millones, reflejando un mejor equilibrio de oferta y demanda tras un periodo de presión de precios desde 2022.
Este repunte se da en un contexto global donde la demanda de litio se proyecta en crecimiento —SQM estima hasta un 25% de aumento de la demanda mundial este año— liderada por la aceleración de los mercados de electrificación y almacenamiento energético.
Además de los resultados trimestrales, la compañía destacó mecanismos estratégicos como acuerdos de tolling para la refinación de carbonato de litio en China, que refuerzan su posición en las cadenas globales de valor de baterías.
Para el total del año 2025, SQM revirtió las pérdidas registradas en 2024 y cerró con una utilidad neta de US$588,1 millones, frente a un resultado negativo anterior, consolidando una recuperación operativa sostenida.
En términos de producción, el repunte de la compañía se apoya en volúmenes de ventas récord en unidades como Nova Andino Litio SpA y la División Internacional de Litio, las cuales han logrado expandir su escala operativa en mercados clave.
Este avance financiero y operativo de SQM se produce en un momento crítico para la minería del litio en Chile, donde la transición energética global y la demanda de insumos para baterías colocan al Salar de Atacama como un activo estratégico para el desarrollo productivo y de encadenamientos económicos en regiones como Tarapacá y Antofagasta.
