- Chile registra su tercera producción de cobre más baja en diez años, impactada por factores operacionales y laborales.
La producción de cobre en Chile alcanzó las 5.415 kilotoneladas de cobre fino, registrando una caída de 1,6% respecto al año anterior, equivalente a una disminución de 90,8 mil toneladas. Según el análisis del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), esta cifra se posiciona como la tercera más baja de la última década, solo por sobre los niveles registrados en 2022 y 2023.
Desde CESCO explican que la disminución responde a factores operacionales y también a contingencias laborales que incidieron en el desempeño de varias faenas durante el año, afectando el balance productivo nacional.
Uno de los hitos del período fue el liderazgo alcanzado por Minera Escondida, operada por BHP, que superó por primera vez en producción total a todas las divisiones de Codelco en conjunto, con 1.345 kt frente a las 1.334 kt de la estatal. El análisis señala que este desempeño podría sostenerse en el corto plazo si se mantienen condiciones favorables de mineral, alta disponibilidad de equipos y ausencia de restricciones externas relevantes, aunque hacia 2026 se proyectan menores leyes y ajustes productivos.
En el caso de Codelco, la producción total logró una leve recuperación respecto al año previo, aunque continúa enfrentando complejidades en divisiones históricas. Chuquicamata redujo su producción en 8% y El Teniente cayó un 13%, mientras Gabriela Mistral registró su menor nivel desde su puesta en marcha. En contraste, Rajo Inca permitió recuperar la producción tradicional de Salvador y Ministro Hales mantuvo un desempeño sólido en los últimos años.
El informe también advierte que la estatal opera un sistema productivo más complejo, con divisiones en procesos de transición estructural, lo que incrementa la exposición a mantenciones mayores y ajustes en los planes mineros.
Entre las faenas privadas, los descensos más significativos se observaron en Collahuasi, con una caída de 27% afectada por transiciones operacionales y restricciones hídricas, y en Centinela Óxidos, que disminuyó 35%, impacto que no logró compensarse pese al mejor rendimiento de su planta de sulfuros. A ello se suman bajas en Los Pelambres y Quebrada Blanca, influenciadas por menores leyes, dificultades operacionales y problemas logísticos.
El escenario confirma que la industria minera chilena enfrenta un período de ajuste productivo, marcado por desafíos técnicos y transiciones de grandes operaciones, un tema que Chile País Minero continuará monitoreando por su impacto directo en empleo, inversión y desarrollo regional en zonas mineras como Tarapacá y Antofagasta.
