- En el segundo trimestre de 2025, 15 regiones mostraron crecimiento y aportaron al alza nacional de 3,1%. Atacama lideró con un 13,9% gracias a la minería, Antofagasta creció 4% y Tarapacá fue la única en retroceder con -4,1%.
El informe preliminar del Banco Central sobre el Producto Interno Bruto Regional (PIBR) confirmó que la economía chilena mantiene un crecimiento heterogéneo y dependiente de la actividad minera. Entre abril y junio de 2025, quince de las dieciséis regiones del país registraron expansión, con un promedio nacional de 3,1%. Sin embargo, en el norte minero se reflejó el mayor contraste: Atacama creció 13,9% y Antofagasta 4%, mientras Tarapacá fue la única región en contraerse, con -4,1% por la baja en la minería del cobre.
Minería como motor y freno
El análisis por macrozonas muestra que la minería continúa siendo la principal fuerza que define el desempeño económico regional. En Atacama, la extracción de cobre, oro y plata generó un alza de 13,9%, la mayor expansión del país en el trimestre. Este dinamismo, no obstante, no se trasladó al consumo interno, que solo subió 0,3%, reflejando que el impulso estuvo concentrado en la producción exportadora.
Antofagasta también mostró un crecimiento sólido de 4%, sostenido por la minería del litio y del cobre, junto con mayor actividad en generación eléctrica y construcción. El consumo de los hogares creció 2,7%, con mayor gasto en servicios (salud, restaurantes, hoteles) y bienes durables como tecnología y automóviles.
En contraste, Tarapacá retrocedió 4,1%, principalmente por la menor producción de cobre. La contracción minera fue parcialmente compensada por servicios personales, transporte y pesca, pero no logró revertir la tendencia. Aun así, el consumo de hogares creció 3,1%, impulsado por alimentos, vestuario y combustibles.
En Arica y Parinacota, el crecimiento fue marginal (0,1%), explicado por servicios y restaurantes, mientras que la minería tuvo un desempeño negativo.
Centro y sur
En el centro del país, la Región Metropolitana creció 2,3%, con protagonismo de los servicios personales y empresariales, además del transporte. Valparaíso avanzó 2,9% gracias a servicios e industria eléctrica, mientras que Coquimbo (2,4%) destacó por construcción y agro, aunque compensado a la baja por la minería.
En el sur, la diversidad productiva permitió crecimientos notables: Biobío subió 3,8% apoyado en la industria pesquera, celulosa y combustibles; Ñuble creció 3,5% con aportes de agro y construcción; y Los Ríos registró un fuerte 5,7% impulsado por agroindustria, construcción y servicios, aunque con bajo consumo de hogares (0,5%).
En la macrozona austral, Aysén (8,9%) y Magallanes (7,5%) destacaron con la acuicultura, la industria manufacturera y la construcción como ejes de expansión.
Consumo de hogares: un piso común
A nivel nacional, el consumo de los hogares creció 3,1%, con aportes de todas las regiones. Los gráficos oficiales muestran que este aumento se explicó principalmente por bienes no durables (alimentos, vestuario, fármacos), aunque los servicios también tuvieron un rol relevante, especialmente salud, transporte y restaurantes.
En el norte minero se evidenció un patrón dual: Tarapacá y Antofagasta registraron alzas de 3,1% y 2,7%, respectivamente, mostrando un mercado interno activo, mientras Atacama apenas creció 0,3%, reflejando la desconexión entre el boom productivo y el consumo local.
Revisiones estadísticas
El Banco Central también actualizó las cifras del primer trimestre de 2025, corrigiendo al alza algunos desempeños regionales. Destaca Atacama, cuya variación revisada pasó de 7,7% a 8,8%, consolidando su trayectoria ascendente. En contraste, Aysén y Magallanes ajustaron levemente sus registros a la baja. Estas revisiones se basaron en datos tributarios, registros de remuneraciones y nuevas estadísticas sectoriales (SAG, INE, Subpesca).
El segundo trimestre de 2025 reafirma que la minería sigue marcando el pulso económico del país. En el norte, el contraste entre el retroceso de Tarapacá y las expansiones de Atacama y Antofagasta refleja tanto la volatilidad de la producción minera como su rol central en la dinámica territorial. Para Chile País Minero, la lectura es clara: los ciclos de inversión y extracción en cobre y litio continúan determinando no solo los indicadores macroeconómicos, sino también las oportunidades de empleo, consumo y desarrollo en las regiones mineras.
