- Chile alcanza 24% de participación femenina en minería y lidera a nivel global, impulsando competitividad y transformación sectorial. (Foto: Consejo Minero)
Chile lidera la participación de mujeres en la gran minería a nivel mundial, alcanzando un 24% de su dotación, en un proceso de transformación que combina inclusión, competitividad y demanda por talento especializado.
La minería chilena consolidó su liderazgo global en inclusión de mujeres, alcanzando un 24% de participación femenina en la gran minería a diciembre de 2025, según el Informe de Monitoreo de Indicadores de Género de la Alianza CCM-Eleva. La cifra posiciona al país por sobre referentes internacionales como Australia, Sudáfrica y Canadá, en un proceso que refleja cambios estructurales en la industria.
El avance resulta significativo si se compara con el escenario de hace una década. En 2014, la participación femenina alcanzaba solo un 7,7%, lo que evidencia una transformación sostenida impulsada por decisiones estratégicas, inversión en formación y cambios culturales dentro del sector.
Atracción de capital humano
Más allá de su dimensión social, el aumento de la participación femenina se posiciona como un factor competitivo. La industria enfrenta una creciente demanda por talento especializado y, en ese contexto, ampliar la base de reclutamiento se vuelve una condición necesaria para sostener el desarrollo productivo. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería proyecta la necesidad de más de 36 mil nuevos trabajadores hacia 2034, lo que refuerza la importancia de integrar más mujeres al sector.
En términos de contratación, la participación femenina alcanza cerca del 39,7% en nuevas incorporaciones, lo que confirma que la inclusión se ha integrado en las estrategias de atracción de talento de las compañías. Asimismo, la presencia de mujeres en cargos de liderazgo ha mostrado avances, pasando de 17,4% en 2022 a 20,2% en 2024, con mayor participación en directorios y posiciones ejecutivas.
Casos concretos dentro de la industria reflejan esta tendencia. Empresas como CMP, Teck y BHP muestran avances en la incorporación de mujeres en distintos niveles organizacionales, incluyendo cargos gerenciales y directivos, consolidando una transformación que ya no se limita a la operación, sino que se extiende a la toma de decisiones.
No obstante, el escenario también plantea desafíos. La rotación femenina sigue siendo superior a la masculina en los primeros años de ingreso, mientras persisten brechas en condiciones contractuales y en la estabilidad laboral. Estos factores evidencian que el desafío no solo está en incorporar talento femenino, sino en asegurar su permanencia y desarrollo en el largo plazo.
Además, variables como la conciliación entre vida laboral y personal, la estructura de turnos y el acceso a oportunidades de crecimiento continúan siendo elementos clave para consolidar la inclusión dentro de la industria.
En paralelo, la transformación del sector ha evolucionado desde programas específicos hacia un cambio cultural más profundo. Iniciativas de formación, redes de colaboración y programas de desarrollo territorial reflejan una industria que comienza a integrar la diversidad como parte de su funcionamiento estructural, vinculándola directamente con la productividad y la sostenibilidad.
