• Curso de gastronomía ancestral fortalece identidad quechua y abre oportunidades laborales en comunidad de Ascotán, Ollagüe.

Un curso de gastronomía con enfoque ancestral reúne a integrantes de la comunidad quechua de Cebollar-Ascotán, en Ollagüe, para fortalecer su identidad cultural y generar nuevas oportunidades de desarrollo local.

La valorización de la identidad cultural y su vínculo con el desarrollo productivo local continúan tomando fuerza en territorios del norte de Chile. En la comuna de Ollagüe, la comunidad quechua de Cebollar-Ascotán participa en un curso de gastronomía con enfoque ancestral, iniciativa impulsada en el marco de un convenio de colaboración con Minera El Abra.

El programa formativo considera la participación de 15 integrantes de la comunidad y se desarrolla en conjunto con INACAP sede Calama, integrando conocimientos tradicionales de la cocina andina con técnicas contemporáneas. Este enfoque busca no solo rescatar preparaciones locales, sino también proyectarlas como una alternativa de desarrollo económico y emprendimiento en el territorio.

La capacitación contempla seis clases y un total de 30 horas presenciales, finalizando con una muestra gastronómica comunitaria que permitirá visibilizar los aprendizajes y fortalecer el trabajo colaborativo entre los participantes. La formación se orienta a potenciar habilidades prácticas, mejorar la calidad de los productos y abrir espacios para iniciativas comerciales vinculadas a la gastronomía local.

Desde el ámbito formativo, la docente Angely Panire destacó que el proceso busca combinar saberes tradicionales con nuevas técnicas culinarias, generando mayor motivación en los participantes y ampliando las posibilidades de innovación en base a ingredientes propios del territorio.

Para los integrantes de la comunidad, el impacto del curso se proyecta más allá del aprendizaje técnico. Silvia Quispe, participante y trabajadora de Minera El Abra, señaló que la instancia representa una oportunidad concreta para el desarrollo de emprendimientos, especialmente entre los jóvenes, y un apoyo para iniciativas personales como proyectos gastronómicos en crecimiento.

Este tipo de programas se inserta en una estrategia más amplia de vinculación territorial, donde la minería promueve el desarrollo de capacidades locales y la diversificación productiva en comunidades cercanas a sus operaciones. En territorios como Ollagüe, donde la actividad minera convive con tradiciones ancestrales, iniciativas de este tipo contribuyen a fortalecer el arraigo cultural y generar nuevas oportunidades de empleo y emprendimiento.

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