Un informe de Boston Consulting Group advierte que la transición energética mundial está en riesgo si no se invierte con urgencia en redes eléctricas de transmisión y distribución.
La transición energética no será posible sin una infraestructura eléctrica moderna, resiliente y eficiente. Así lo plantea el último informe de Boston Consulting Group (BCG), que subraya la urgencia de invertir en redes de transmisión y distribución para evitar cuellos de botella que puedan frenar el despliegue de proyectos de energías renovables, como ya se observa en varios países, incluido Chile. La cifra necesaria a nivel global para alcanzar el objetivo de emisiones netas cero asciende a 25 billones de dólares, equivalente a la inversión estimada para expandir la capacidad solar y eólica mundial.
El estudio “Delivering the Energy Transition Will Come Down to the Wires”, elaborado por BCG, destaca que sin redes eléctricas robustas, los proyectos de energías limpias no podrán concretarse. Francisco Hidalgo, Managing Director & Partner de BCG, enfatizó que “Chile está avanzando con fuerza en su proceso de descarbonización, pero si no resolvemos los cuellos de botella en transmisión, corremos el riesgo de que los proyectos renovables se queden esperando conexión a la red”.
La demanda eléctrica crece, impulsada por la electrificación del transporte, el uso de bombas de calor y la digitalización. Sin una infraestructura que acompañe este ritmo, se compromete el desarrollo económico y ambiental. Además, gran parte de las redes actuales, especialmente en Europa y Estados Unidos, tienen más de 40 años, por lo que requieren modernización urgente.
Entre los principales desafíos identificados están: la presión financiera, la escasez de talento especializado, la congestión en redes existentes y los largos procesos de aprobación regulatoria. En algunos países, obtener los permisos puede tomar más de una década, lo que retrasa significativamente la ejecución de proyectos. En Países Bajos, por ejemplo, la falta de capacidad de red ha impedido conectar industrias y energías limpias.
BCG sugiere un cambio de paradigma: planificación anticipada, ejecución de capital eficiente, integración de nuevas tecnologías, y relaciones estratégicas con proveedores. “Chile tiene una oportunidad única de liderar en energías limpias, pero eso exige modernizar y fortalecer nuestras redes eléctricas“, señala Hidalgo.
Según el informe, la inversión anual en redes debe aumentar un 88% respecto a la década pasada para alcanzar los objetivos climáticos. Esto implica acelerar proyectos, fortalecer capacidades técnicas, y establecer un marco regulatorio ágil que permita que las redes eléctricas acompañen el crecimiento de las energías renovables y garanticen una transición energética justa y eficiente.
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