• Resultados de perforación, pruebas metalúrgicas y geofísica consolidan el avance de Fitzroy en Atacama.

Fitzroy Minerals consolidó avances en sus proyectos Buen Retiro y Caballos en la Región de Atacama, con resultados de perforación, estudios geofísicos y pruebas metalúrgicas que refuerzan el potencial de desarrollo de cobre en Copiapó.

La canadiense Fitzroy Minerals profundizó su programa de exploración en el norte de Chile, entregando una actualización que no solo impulsó su valorización bursátil, sino que también robusteció el modelo geológico y productivo de sus activos en la Región de Atacama.

El foco principal continúa en el proyecto Buen Retiro, emplazado en el distrito IOCG Punta del Cobre, uno de los cinturones metalogénicos más relevantes del país. Su cercanía a operaciones históricas y a infraestructura minera consolidada, junto con su ubicación a baja altitud y proximidad a la Ruta 5 y redes eléctricas, configuran condiciones favorables para un desarrollo de menor complejidad logística.

Los resultados más recientes refuerzan la continuidad y escala del sistema mineralizado. El sondaje BRT-DDH045 interceptó 384 metros con una ley promedio de 0,23% de cobre desde baja profundidad, incluyendo tramos de mayor ley que alcanzan hasta 0,69% en sectores específicos. Esta combinación de espesor, continuidad y presencia de mineralización desde niveles superficiales constituye un atributo relevante para modelos de lixiviación en pilas, donde la economía del proyecto depende tanto del tonelaje como de la recuperación metalúrgica.

El análisis geológico identifica la coexistencia de dos estilos de mineralización: un sistema tipo stockwork en los primeros niveles, asociado a brechas y vetillas, y un sistema estratiforme tipo Candelaria en profundidad, lo que sugiere un sistema de mayor escala y complejidad estructural. Esta interpretación se ve reforzada por anomalías geofísicas coincidentes, que abren espacio a la identificación de nuevos cuerpos mineralizados en profundidad.

En paralelo, la compañía ejecuta una fase intensiva de perforación de relleno orientada a definir una primera estimación de recursos minerales. El programa contempla aproximadamente 6.000 metros, con tasas de avance de 160 metros diarios y más de una decena de sondajes ya completados. Una vez finalizada esta etapa, se iniciará un programa exploratorio más profundo que podría alcanzar entre 8.000 y 15.000 metros, ampliando el conocimiento del sistema.

Un elemento clave en esta fase es el desarrollo de pruebas metalúrgicas. Fitzroy ya completó la preparación de una muestra a granel de 2.800 kilos de material mineralizado, que será analizada por SGS para evaluar su comportamiento en procesos de lixiviación en pilas. Este paso es determinante para validar la viabilidad económica del proyecto, especialmente en un escenario donde la optimización de costos y recuperación es crítica.

Adicionalmente, la compañía iniciará un estudio geofísico de tomografía sísmica pasiva mediante tecnología ANT, desarrollado junto a Fleet Space Technologies. Este análisis permitirá mapear la arquitectura subterránea del sistema, identificar corredores estructurales y mejorar la precisión en la definición de nuevos objetivos de perforación.

El proyecto Caballos, por su parte, avanza en una etapa más temprana, con la finalización de un estudio geofísico aéreo MobileMT y el inicio de su interpretación. La compañía proyecta una segunda fase de perforación hacia fines de año, una vez integrados los datos al modelo geológico, lo que ampliará su portafolio en Chile con un activo de mayor extensión territorial.

Desde una perspectiva estratégica, Fitzroy apunta a desarrollar una operación inicial de lixiviación en Buen Retiro que permita generar flujo de caja temprano. Este enfoque busca financiar la exploración de nuevos depósitos sin recurrir a dilución significativa de capital, una estrategia relevante en un mercado donde el acceso a financiamiento sigue siendo selectivo.

El avance de estos proyectos se inserta en un contexto global de creciente demanda por cobre, impulsada por la electrificación y la transición energética. En regiones como Atacama, este tipo de iniciativas no solo impacta la producción futura, sino también la generación de empleo, la actividad de proveedores y el flujo de recursos fiscales hacia el territorio.

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