- Adultos mayores de Lasana recibieron una capacitación sobre beneficios sociales gracias a un becado de Minera El Abra que retribuyó a su comunidad.
La localidad de Lasana vivió una jornada formativa clave para sus adultos mayores, quienes participaron en una charla sobre beneficios sociales y acceso a subsidios, iniciativa impulsada por un estudiante becado por Minera El Abra. La actividad forma parte del compromiso de retribución comunitaria que asumen quienes reciben la Beca Indígena de la compañía, fortaleciendo la circulación de conocimiento y el vínculo territorial.
El encuentro reunió a integrantes del Club de Ancianos “Paz y Amor”, quienes recibieron orientación práctica sobre el Registro Social de Hogares, postulación a subsidios y trámites esenciales para acceder a beneficios estatales. La exposición estuvo a cargo de Azael Mondaca, estudiante de primer año de Trabajo Social del Instituto Profesional AIEP en Calama, quien decidió centrar su aporte en un grupo que históricamente enfrenta mayores barreras de información.
Mondaca valoró el espacio formativo y destacó la relevancia de acercar estos contenidos a personas mayores. “Los adultos mayores no conocen mucho de estas cosas y se pierden de algunos beneficios que el Estado les da”, explicó, reforzando el sentido de responsabilidad y arraigo que implica recibir la Beca Indígena de El Abra.
La presidenta del Club de Ancianos, Eufemia Pérez, señaló que la instancia respondió a una necesidad real del territorio. “Es bueno que nos vengan a ver, especialmente niños de acá, de Lasana. Así uno se entera de lo que es la ficha de protección social, por ejemplo, porque a veces son muchas cosas que no sabemos”, afirmó, resaltando el valor de que jóvenes del mismo pueblo lideren estas acciones.
Durante 2025, Minera El Abra becó a 85 estudiantes provenientes de distintos pueblos originarios, quienes actualmente cursan carreras universitarias y técnico-profesionales. Con 22 años consecutivos entregando este apoyo, la compañía ha consolidado un programa que promueve continuidad educativa y, al mismo tiempo, retribuciones efectivas a las comunidades de origen.
Para Chile País Minero, esta experiencia refleja cómo la articulación entre educación, identidad territorial y minería puede generar impactos sociales concretos y sostenidos en localidades del norte del país.
