- El oro cae cerca de 19% desde su peak, pero compras estratégicas frenan la tendencia y reactivan expectativas del mercado.
El precio del oro registró una fuerte corrección cercana al 19% desde su máximo reciente, quedando al borde de un mercado bajista, sin embargo, la entrada de compras estratégicas han contenido la caída y generado un rebote que reconfigura las expectativas del mercado global de metales.
El mercado del oro atraviesa una fase de alta volatilidad marcada por una corrección acelerada que ha encendido alertas en los mercados financieros internacionales. La caída, que en términos técnicos se aproxima al umbral de mercado bajista, responde a una combinación de factores macroeconómicos y geopolíticos que han obligado a inversionistas a liquidar posiciones para cubrir pérdidas en otros activos.
El contexto internacional, influido por tensiones en Medio Oriente y ajustes en la liquidez global, ha generado una venta transversal de activos, impactando incluso a los considerados refugio como el oro. A esto se suma la toma de utilidades tras un ciclo alcista sostenido que llevó al metal a acumular retornos cercanos al 150% desde 2023.
No obstante, el elemento más relevante del escenario actual es la irrupción de compradores en niveles bajos de precio. Este comportamiento, típico de inversionistas institucionales y fondos especializados, ha permitido estabilizar la caída e impulsar un rebote cercano al 3%, evitando que el oro confirme una tendencia bajista estructural.
En paralelo, factores como la venta de reservas por parte de bancos centrales para sostener monedas locales han agregado presión al mercado, introduciendo mayor liquidez y acelerando el ajuste de precios. Sin embargo, estos movimientos responden a necesidades coyunturales más que a un cambio estructural en la valoración del metal.
Desde una perspectiva estratégica, el oro mantiene fundamentos sólidos. La persistencia de la incertidumbre global, los niveles de deuda internacional y la volatilidad financiera continúan respaldando su rol como activo de resguardo. En ese contexto, la corrección actual se interpreta como un ajuste técnico dentro de un ciclo de largo plazo aún vigente.
Para el ecosistema minero, este escenario implica monitorear con atención la evolución de los precios, ya que impacta directamente en la rentabilidad de operaciones auríferas y en las decisiones de inversión en exploración y desarrollo de nuevos proyectos.
