• RBC Capital Markets sostiene que el interés de Rio Tinto por Glencore responde a la urgencia de asegurar cobre a largo plazo, con activos estratégicos en Chile como Collahuasi y Lomas Bayas como eje central de la operación.

El cobre se ha consolidado como el motor principal detrás de una eventual oferta de Rio Tinto por Glencore, en una transacción que daría origen a la mayor minera del mundo. Según RBC Capital Markets, el objetivo central de la maniobra no es la creación de valor de corto plazo, sino el control del suministro futuro de metal rojo en un contexto de electrificación global y escasez de nuevos proyectos de gran escala.

Una oferta impulsada por el ciclo del cobre

Según el analista Ben Davis, una prima de entre 15% y 30% sobre el precio de la acción de Glencore podría cerrar el acuerdo y, al mismo tiempo, bloquear una eventual contraoferta de BHP. Bajo este escenario, Glencore podría ser valorada en hasta US$87.000 millones.

“La razón fundamental de la transacción es asegurar cobre, no generar sinergias financieras inmediatas”, enfatizó Davis. Con los precios del metal en niveles históricos debido a interrupciones de suministro, la escala se ha vuelto la mejor defensa comercial.

Chile: El verdadero tesoro de Glencore

Desde la mirada de los inversionistas, los activos cupríferos de Glencore en Chile son el principal atractivo para Rio Tinto. La joya de la corona es su participación del 44% en Mina Collahuasi (Región de Tarapacá), uno de los yacimientos más estratégicos del mundo, donde hoy convive con Anglo American y Mitsui.

A esto se suman operaciones clave que otorgan control operativo total:

  • Mina Lomas Bayas: Propiedad 100% de Glencore, situada en la Región de Antofagasta.
  • Complejo Metalúrgico Altonorte: Una de las fundiciones más importantes de la zona, pieza crítica en la cadena de valor para procesar concentrados propios y de terceros.

En conjunto, estos activos explican por qué el mercado ve a Glencore como la pieza necesaria para que Rio Tinto refuerce su exposición al cobre en una zona estable y de alta ley como Chile.

RBC advierte que, aunque Rio Tinto ha avanzado en proyectos propios como Oyu Tolgoi (Mongolia), su crecimiento orgánico futuro es limitado. La adquisición de Glencore —que daría paso a la entidad apodada por el mercado como “GlenTinto”— le permitiría superar a BHP como la minera más grande por valor de mercado y asegurar una posición dominante frente a la reciente consolidación de otros actores, como la integración de Anglo-Teck.

El debate entre los inversionistas persiste en torno a las sinergias. Las estimaciones de ahorro de costos oscilan entre US$3.700 y US$10.400 millones. Sin embargo, RBC advierte sobre los riesgos de implementación y el choque cultural entre dos compañías con modelos de negocio muy distintos (la cultura operativa de Rio frente a la cultura de trading de Glencore).

Impacto para Chile

Más allá de los movimientos en las bolsas de Londres o Sídney, la posible operación reconfigura el control del cobre chileno. Las faenas no cambian de lugar, pero las decisiones estratégicas sobre inversión y expansiones en el Norte Grande quedarían concentradas en una sola estructura corporativa global. Esto plantea desafíos inmediatos para las autoridades regulatorias en términos de libre competencia, encadenamientos productivos y el peso de estos megagrupos en la economía nacional.

La escala del poder de decisión de “GlenTinto” no tiene precedentes. Para Chile, esto significa que el suministro de su recurso más valioso será administrado por un actor con una influencia global capaz de moldear el mercado del cobre por las próximas décadas.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *