- El nombramiento de un biministro de Economía y Minería cerró el episodio que anticipó a Santiago Montt como ministro y abrió críticas del sector por falta de liderazgo técnico.
El gobierno electo resolvió finalmente designar a Daniel Mas Valdés como biministro de Economía y Minería, descartando la opción de separar ambas carteras y cerrando el episodio que el día anterior había instalado a Santiago Montt como futuro ministro del área. La decisión no solo dejó sin efecto un anuncio anticipado desde el mundo empresarial, sino que reabrió el debate por la ausencia de un especialista minero dedicado en el gabinete.
La crónica del ministro que no fue
El origen del caso se remonta a un comunicado oficial de Los Andes Copper, que informó la salida de Montt como CEO señalando que asumiría como ministro de Minería del gobierno entrante, encabezado por José Antonio Kast. A ese anuncio se sumaron declaraciones públicas del propio ejecutivo, quien dio por confirmado su nombramiento y cerró anticipadamente su ciclo en la compañía.
Sin embargo, el diseño final del gabinete tomó otro rumbo. El Ejecutivo optó por concentrar Economía y Minería bajo una sola autoridad, descartando la nominación previamente difundida y dejando sin respaldo institucional un anuncio que nunca fue oficializado mediante los canales formales. El episodio generó incomodidad transversal en la industria, al tratarse de una definición política sensible anticipada desde el ámbito corporativo.
Críticas desde el sector minero
Las reacciones no tardaron en aparecer. La Cámara Minera de Chile cuestionó abiertamente el diseño del nuevo gabinete y el perfil del biministro designado.
“Esta era la oportunidad de nombrar a un profesional relacionado con el sector minero para dirigir la cartera; sin embargo, nos encontramos con un experto en agronomía”, señaló su presidente, Manuel Viera, al lamentar que Minería no cuente con una conducción especializada.
El dirigente agregó que el gremio había solicitado al presidente electo que la cartera no fuera encabezada por un biministro o triministro, planteamiento que finalmente no fue considerado. “Hoy la minería, siendo nuestra imagen país y la actividad productiva que más recursos aporta a las arcas fiscales, es de segunda categoría”, afirmó.
Viera precisó que el cuestionamiento no apunta a las capacidades personales de Mas, sino al conocimiento técnico requerido para liderar el sector. “El tema es el conocimiento del sector, tanto para aumentar la productividad, mantener la competitividad y atraer inversionistas”, sostuvo. Pese a ello, la Cámara Minera expresó su disposición a colaborar con el nuevo ministro para abordar las dificultades estructurales de la industria.
El perfil del biministro
Daniel Mas Valdés, de 55 años, es ingeniero agrónomo con especialidad en Economía Agraria de la Universidad Católica. Hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, con una trayectoria marcada por el desarrollo de negocios productivos, una fuerte vinculación regional —especialmente en Coquimbo— y una agenda centrada en destrabar la permisología que afecta a la inversión.
Mas construyó su carrera principalmente fuera de la Región Metropolitana. Asumió roles ejecutivos en Ecomac S.A., empresa fundada por su padre en 1965, participó en decisiones de infraestructura como vicepresidente del Terminal Puerto Coquimbo y desarrolló emprendimientos agrícolas integrados, además de la aceleradora de negocios Kawen. En el plano gremial, tuvo una extensa participación en CIDERE, Sofofa y en instancias ligadas a la Cámara Chilena de la Construcción, consolidándose como una voz crítica de la incertidumbre regulatoria, la judicialización de proyectos y la lentitud de los permisos sectoriales.
El contexto minero de fondo
Más allá del episodio puntual, el nuevo diseño ministerial se instala en un escenario que la Sociedad Nacional de Minería ha venido describiendo como una “paradoja minera”: un sector con resultados financieros favorables, impulsados por precios históricamente altos, pero con crecientes restricciones internas para sostener la producción y atraer inversión.
La producción de cobre se mantiene estancada en torno a los 5,4 millones de toneladas, mientras la cartera de proyectos 2025-2029, cercana a los US$26.800 millones, muestra un sesgo creciente hacia iniciativas de reposición más que de expansión. En ese contexto, los gremios han advertido sobre la necesidad de liderazgo técnico, certeza regulatoria y agilidad en permisos para capitalizar el ciclo favorable.
Así, el caso que rodeó a Santiago Montt dejó algo más que un nombramiento frustrado. Instaló una señal sobre los riesgos de anticipar decisiones de Estado desde el mundo privado y abrió un debate de fondo sobre la conducción política y técnica de la principal industria del país, justo cuando la minería enfrenta uno de sus momentos más decisivos.
