• Minera El Abra ingresó al SEIA su proyecto de continuidad operacional por US$7.500 millones para extender su vida útil y aumentar producción.

Minera El Abra, filial de Freeport-McMoRan, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental su Proyecto de Continuidad Operacional en Antofagasta, iniciativa que busca extender la vida útil de la operación en 40 años y elevar la producción de cobre.

La compañía informó que la presentación ante la autoridad ambiental corresponde al resultado de varios años de estudios técnicos, análisis de línea base y planificación operacional orientada a cumplir estándares ambientales, productivos y de relacionamiento territorial.

El proyecto contempla una inversión preliminar estimada de US$7.500 millones e incluye el desarrollo de una planta concentradora, una planta desalinizadora con su sistema de impulsión de agua, un depósito de relaves espesados, la expansión del rajo y la continuidad de las operaciones de lixiviación.

De obtener la aprobación ambiental, la iniciativa permitiría iniciar operaciones ampliadas hacia 2033, con el potencial de incrementar la producción anual en más de 300 mil toneladas de cobre, contribuyendo a responder la creciente demanda global por este mineral estratégico.

El proyecto también proyecta impactos relevantes en empleo y encadenamientos productivos. Durante la fase de construcción podría generar cerca de 20.000 puestos de trabajo, mientras que en operación sumaría alrededor de 2.300 trabajadores directos y un número similar de contratistas. En total, se estima la creación de aproximadamente 31.000 empleos permanentes directos e indirectos.

Desde la compañía destacaron que la iniciativa permitirá asegurar la continuidad operacional por décadas, fortalecer la participación de proveedores regionales y consolidar a la Región de Antofagasta como un polo estratégico de la minería del cobre.

Minera El Abra es propiedad de Freeport-McMoRan (51%) y Codelco (49%), lo que posiciona este proyecto como uno de los desarrollos cupríferos más relevantes actualmente en evaluación en el país.

Para Chile País Minero, el ingreso de este tipo de inversiones estructurales confirma la vigencia del ciclo cuprífero en el norte y la necesidad de articular capital humano, infraestructura hídrica y certeza regulatoria para materializar proyectos de largo plazo.

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