• La escalada en Medio Oriente y África impulsa el oro, tensiona el aluminio y eleva la volatilidad en mercados mineros globales.

La intensificación del conflicto en Medio Oriente y la persistente inestabilidad en la República Democrática del Congo están generando movimientos relevantes en los mercados de minerales. A medida que crece la tensión militar y diplomática, los inversionistas reaccionan trasladando capital hacia activos refugio y anticipando posibles interrupciones en cadenas de suministro estratégicas.

Ante este panorama, el oro volvió a posicionarse como activo defensivo, llegando a subir un 2,9%, superando los 5.400 dólares la onza, su nivel más alto desde la ola de ventas de finales de enero. Según reportó Mining.com, el precio alcanzó máximos de un mes impulsado por la escalada bélica y la mayor aversión al riesgo en los mercados internacionales. El metal superó los niveles recientes ante compras de cobertura frente a la incertidumbre geopolítica, reflejando el patrón histórico de refugio en escenarios de conflicto.

El aluminio también reaccionó con fuerza. El precio del metal industrial subió ante el riesgo de que el conflicto con Irán afecte el suministro desde Medio Oriente, región clave en la producción y exportación de aluminio primario. La preocupación se centra en eventuales interrupciones logísticas y en la seguridad de rutas estratégicas de transporte marítimo.

En paralelo, el mercado observa con atención la situación en África central. Estados Unidos enfrenta dificultades para reducir el riesgo asociado al abastecimiento de minerales provenientes de zonas afectadas por conflicto en la República Democrática del Congo, pese a acuerdos recientes destinados a diversificar el suministro de minerales críticos como cobalto y cobre. Mining.com advierte que la presencia de grupos armados y la complejidad política siguen obstaculizando avances estructurales.

Este escenario combina dos variables de alto impacto: riesgo geopolítico y vulnerabilidad en minerales estratégicos. El oro responde como activo refugio, el aluminio ajusta por riesgo logístico y los minerales críticos mantienen una prima asociada a inestabilidad política. La suma de estos factores incrementa la volatilidad en mercados globales y puede trasladarse a costos industriales en sectores como energía, electromovilidad y construcción.

Para regiones productoras como Antofagasta y Tarapacá, el contexto internacional refuerza la relevancia estratégica de Chile en el suministro estable de minerales. En un escenario donde otras jurisdicciones enfrentan conflicto o inestabilidad, la estabilidad institucional y la continuidad operativa se transforman en ventajas competitivas.

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