• Codelco estima alza de hasta 5% en costos por efecto de la guerra, impactando energía, insumos y márgenes de la industria.

La estatal Codelco advirtió que los efectos del conflicto en Medio Oriente podrían elevar hasta en un 5% los costos de producción del cobre, presionando la rentabilidad de la industria en un contexto de alta volatilidad energética y caída en los precios del metal.

El escenario internacional vuelve a tensionar a la minería del cobre. La combinación de conflicto geopolítico, alza en los precios de la energía y disrupciones en la cadena de suministros está generando un impacto directo en los costos operacionales de la industria.

En este contexto, Codelco proyecta un incremento de aproximadamente US$0,10 por libra en sus costos de producción, lo que representa un ajuste significativo considerando los estrechos márgenes que enfrenta la industria en periodos de volatilidad. El principal factor detrás de esta alza es el encarecimiento del diésel y de la energía, insumos críticos para la operación minera a gran escala.

A ello se suma la incertidumbre en el suministro de insumos clave como el ácido sulfúrico, fundamental para procesos hidrometalúrgicos, lo que introduce riesgos adicionales en la continuidad operacional y en la planificación productiva.

El impacto no se limita a los costos. La caída del precio del cobre en torno al 9% profundiza la presión sobre los márgenes, configurando un escenario donde las compañías deben absorber mayores costos con menores ingresos. Este efecto combinado reduce la capacidad de generación de excedentes, con implicancias directas en los recursos fiscales que aporta la minería al país.

Desde una perspectiva estructural, el conflicto evidencia la alta exposición de la industria a variables externas, particularmente en materia energética. La dependencia de insumos globales y la sensibilidad a los precios internacionales refuerzan la necesidad de avanzar hacia matrices energéticas más estables y competitivas.

Pese a este escenario, los fundamentos del cobre se mantienen sólidos en el mediano y largo plazo. La demanda asociada a la electrificación, la transición energética y el desarrollo tecnológico continúa proyectando un crecimiento sostenido, lo que sostiene el atractivo del metal como eje estratégico del desarrollo productivo.

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