- CEIM y Albemarle certificaron a 14 aprendices del Salar de Atacama tras 654 horas de formación en operación planta litio en Antofagasta.
CEIM y Albemarle certificaron en la Región de Antofagasta a 14 nuevas operarias y operarios del Programa de Aprendices Operación Planta Litio, iniciativa orientada a fortalecer competencias técnicas y profesionales vinculadas a la industria del litio en el Salar de Atacama.
La quinta versión del programa se desarrolló entre septiembre y enero y contempló 654 horas de formación teórico-práctica. El proceso formativo abordó contenidos asociados a operación de planta, seguridad industrial y estándares propios de la actividad minera.
Los participantes provienen de comunidades indígenas del Salar de Atacama, específicamente de Socaire, Toconao y Peine. La iniciativa buscó potenciar el talento regional y generar oportunidades de inserción laboral en el sector minero.
José Antonio Díaz, gerente general de CEIM, destacó el cierre del programa y la continuidad del trabajo conjunto con la compañía, señalando que la institución mantiene el propósito de formar capacidades alineadas con los desafíos de la industria.
Desde el ámbito público, la directora regional de Sence, Karen Pérez, indicó que este tipo de programas permite utilizar de manera eficiente los recursos fiscales destinados a formación de capital humano requerido por la industria del litio, además de contribuir a la reducción de brechas laborales.
La versión 2026 registró una participación femenina superior al 90%, aspecto que fue valorado por las autoridades y por la compañía, en el marco de políticas de diversidad e inclusión.
Alejandra Bonet, directora de Recursos Humanos Sudamérica de Albemarle, señaló que el programa combina formación técnica con experiencia práctica y que busca abrir oportunidades para mujeres interesadas en ingresar al sector minero.
El programa contempla la posibilidad de que estudiantes destacados se integren laboralmente a Albemarle, conforme a los requerimientos operacionales de la compañía.
Ángelo Cruz, uno de los aprendices certificados, valoró la experiencia formativa y el acompañamiento docente durante el proceso.
El cierre de esta quinta versión reafirma la continuidad de una iniciativa que articula formación técnica, desarrollo territorial y vinculación con comunidades del Salar de Atacama.
