• Programa impulsado por Minera Antucoya reduce ansiedad matemática en estudiantes de María Elena mediante aprendizaje lúdico.

En María Elena, Región de Antofagasta, la Escuela Arturo Pérez Canto D-133 implementó una innovadora metodología educativa orientada a disminuir la ansiedad matemática en estudiantes de primero a cuarto básico. La iniciativa forma parte del programa “Matemáticas en Movimiento”, desarrollado por Minera Antucoya en conjunto con la Fundación Momat.

El programa introduce un modelo pedagógico que integra aprendizaje académico con actividad física, utilizando plataformas instaladas en un patio matemático de 75 m². En este espacio, los estudiantes resuelven ejercicios de suma, multiplicación y geometría a través de dinámicas grupales, transformando el proceso de aprendizaje en una experiencia activa y participativa.

El contexto educativo respalda la intervención. Según la Agencia de Calidad de la Educación, más del 50% de los estudiantes de cuarto básico presenta ansiedad matemática, fenómeno que impacta directamente en el rendimiento y la percepción de la asignatura. Frente a este escenario, el programa busca intervenir desde etapas tempranas, modificando la relación emocional con las matemáticas.

Desde la dirección del establecimiento, se destacó el carácter pionero de la iniciativa, que además se alinea con políticas públicas que promueven mayor actividad física en el entorno escolar. La combinación entre movimiento y contenidos curriculares permite reforzar aprendizajes clave bajo un enfoque práctico.

El modelo también incorpora capacitación docente y herramientas de seguimiento académico, permitiendo medir avances individuales y ajustar estrategias pedagógicas. Este componente técnico fortalece la sostenibilidad del programa, asegurando su impacto más allá de la intervención inicial.

A nivel territorial, la iniciativa se enmarca en la estrategia de desarrollo comunitario de Antofagasta Minerals, orientada a fortalecer el capital humano local. La formación temprana en habilidades matemáticas se vincula directamente con la futura empleabilidad en sectores productivos como la minería, donde las competencias STEM son críticas.

Un elemento relevante es la reducción de brechas de género. El programa promueve una participación equitativa, evitando que niñas desarrollen rechazo hacia la asignatura, fenómeno identificado en diversos estudios educativos. De esta forma, se amplía la base de talento potencial para industrias estratégicas del norte del país.

La experiencia en María Elena se posiciona como un piloto replicable en otras comunidades, integrando educación, innovación y desarrollo territorial en una lógica de largo plazo.

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